
Por Marlene Socorro Herrera Huerta
El recuerdo de las señales de un amor
Recuerdo la primera vez que vi tu rostro.
En ese día encontré el significado del amor.
Recuerdo aquella mañana.
Donde vislumbre en un sueño tu ser.
Recuerdo las primeras palabras de tu corazón.
Que fueron recordadas en mi corazón y alma.
Recuerdo el abrazo dónde sentí tu cuerpo.
Pude sentirte y me dejaste tu aroma masculino.
Recuerdo el primer beso a la sombra de la luna.
Porque fue y será el mejor beso que me hayan dado.
Recuerdo ese día, nuestras almas cantaron.
Un himno de felicidad hacia nuestra unión.
Recuerdo aquella nota que escribiste.
Porque me diste la esperanza que nada ni nadie nos podía separar.
Recuerdo las cartas guardadas en el cajón.
Donde escribimos la historia romántica entre los dos.
Recuerdo las letras del árbol, las iniciales de nuestros nombres.
Porque serán el testigo fiel que el amor que nos une es para siempre.
Recuerdo la magia de nuestra historia
Porque en ese amor entre los dos nació
Este recuerdo de las señales de un amor.
Seis poemas
I
Las sombras del destino -entre cortinas blancas- juegan su juego limpio.
II
Las alegres horas que dedica al trabajo, los hermosos minutos que pasa junto con los que ama, mientras plácidamente corretean en el patio los niños con los ojos de encanto.
III
Y solo el respiro de la naturaleza me hizo pensar en tu amor tardío como si fuera una nueva flor.
IV
Corazón tan blanco enjuagándose en la tina rosa, entre claveles que adornan el baño. Así quiero de luz celestial mi vida. No cambies el encanto de tu inocencia.
V
Una mansión llena de colores es el hogar de tu alma. Un jardín lleno de plantas que si riegas florecen lentamente, hasta alcanzar una hermosura esplendorosa.
VI
La silueta del caballo se hace grande o pequeña. El color gris, no están claro en los ojos humanos, su delicadeza, su ternura, su belleza hacen notar su grandioso valor, su virtud. Y esto también es arte.
Pedazos del alma
Unos vidrios rotos
lloran tu partida
los platos se lavan
tiene el perfume
tú aroma masculino
las esperanzas
desesperan
la dicha
embriaga
la timidez
llega hasta el final
el amor
blanquea
en la arena del mar.
