
Alejandra Barroso Jiménez
La crisis mundial generada por la COVID-19, ha cambiado el panorama nacional e internacional. En medio de un escenario en el que muchas personas han tenido que adaptar su vida para vivirla a través de una pantalla, como las clases en línea y otras múltiples actividades o trabajos, Contratiempo tuvo la oportunidad de conversar con el Maestro Juan Luis Hérnandez Avendaño, director del Departamento de Ciencias Sociales de la IBERO Puebla, sobre las afectaciones y los retos que esta situación ha venido a causar en la sociedad desde que apareció a prinicipios del 2020.
¿Cuál es el escenario actual que se vive en Puebla a causa de la pandemia?
Particularmente en Puebla se aprecia un escenario caótico por varias razones. En primer lugar, porque la cuarentena no ha logrado que la mayoría de la población pueda cumplirla, ya que uno de los factores que la impide es la economía. El 40 por ciento de la economía poblana se sostiene en la economía informal y, por lo tanto, es muy difícil que las personas estén confinadas socialmente. Por otro lado, el 10 por ciento de la población no cree en el coronavirus, este último factor hace que se incrementen los contagios.
¿Cuáles son los retos que ha tenido que enfrentar la sociedad al estar vivendo de una manera atípica desde el mes de marzo?
Los retos son mayúsculos, ya que al no tener precedentes históricos de una situación similar a la que estamos viviendo, estamos aprendiendo a vivir en tiempo de incertidumbre. Por lo tanto, lo único que tenemos como sociedad para enfrentarlo es la adaptación y la resiliencia. En este sentido el confinamiento está planteando la revolución de muchos ámbitos como el familiar, además de que se han revolucionado las interacciones sociales, pues ahora tenemos reuniones a través de Zoom para vernos con otros.
¿Qué cambios vienen para la sociedad?
Hay tres tipos de cambios que están en la agenda pública y que, como universidad, también tendríamos que alentar. Primeramente, la necesaria priorización de bienes públicos, es decir, cuidar y poner en alta estima el acceso universal y gratuito a la salud, la vacuna contra la COVID-19 y una renta básica universal para la población vulnerable. En segundo lugar, establecer una relación más sana y directa con los alimentos, ya que en México hay un gran consumo de comida chatarra y refresco. Con los nuevos etiquetados en los productos, hay una nueva lucha muy importante por tener acceso a mejores alimentos y con menos químicos. En tercer lugar, que la educación sea dirigida a leer los problemas de la realidad y que, en esa medida, deje de ser memoristíca o de contenidos sin contexto. Nuestra universidad ha dado pasos muy grandes en este ámbito, sin embargo, creo que podemos seguir abanderando una educación dirigirda a la transformación de la sociedad.
¿Cuál debería ser la contribución por parte de la juventud en estos tiempos de pandemia?
Desgraciadamente no todos los jóvenes son conscientes, social o políticamente hablando, de la situación. Sin embargo, afortunadamente algunos otros sí han logrado ayudar. Sobretodo en el ámbito de la equidad de género o en la defensa de los derechos de las minorías sexuales. Tenemos un sector de jóvenes que son criticos, que tienen una clara consciencia de lo que pueden otorgarle al país, en términos de energía, vitalidad, contenidos y de construcción de agenda. En la medida que estos jóvenes puedan atraer otro tipo de jóvenes que no tienen acceso a la escolaridad, pero que sí pueden tener acceso a la posiblidad de pensar el país a través de educación popular, se podrá hacer mucho.
¿Cuál es el papel que deberían tomar los medios de comunicación para fomentar un mensaje que oriente a las nuevas generaciones en temas de salud?
Con la llegada de la cuarta transformación hay una transición de los medios de comunicación hacia una mayor heterogeneidad de contenidos. A pesar de que siguen existiendo programas en la televisión pública que no aportan contenidos importantes de ciudadanía o consciencia social y política. No obstante, han crecido mucho las versiones de streaming, que evidentemente son más caras, pero que aportan grandes contenidos y nos dan un acercamiento a lo que ocurre en términos sociales y políticos. Me parece que este último factor da posibilidad a que tengamos un desarrollo, aunado al de las redes sociales, que sin duda es el espacio en donde hay más narrativa de lo que cada quién defiende en términos de realidad.
¿A qué sociedad se van enfrentar los jóvenes en esta nueva normalidad?
Será una sociedad muy compleja y claramente instalada en la incertidumbre. Por tales razones, pienso que nuestras capacidades humanas y sociales tendrán que estar enfocadas en la resolución de problemas en tiempos de complejidad. Pero también, a capacidades de lidiar o de reconciliarnos con la incertidumbre. Son tiempos de poca paciencia, en los cuales, tenemos que probarnos con mucha paciencia. Por tanto, en los próximos años toca que todos nos convirtamos en cuidadores. Pienso que vamos a tener una sociedad con muchas personas en vulnerabilidad así que el llamado es a apoyar a otros. Primero, cuidandonos a nosotros mismos y luego, cuidar a otros, así como a nuestra casa en común, el planeta.

