
Por Mary Tere Salvador Reyes
Hace seis años, 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa fueron privados de la libertad. Es el día en el que no hemos sabido qué fue de ellos, lo cual resulta ofensivo y es muestra de que nuestros gobiernos, incluido el actual, no han sabido responder ante estos hechos. Seis años han pasado sin que la justicia se haga presente, con todo y los esfuerzos sobrehumanos que han hecho los padres de familia. Las autoridades se quedan ahí, sólo mirando, como si el dolor de la sociedad mexicana fuera una especie de entretenimiento para los poderosos que rigen este país, en el que ser estudiante y revolucionario, es sinónimo de peligro.
Me da rabia pensar en todo lo que pasaron los muchachos. Me indigna, pero me convence más que es nuestro deber exigirle justicia al Estado por haberse llevado a 43 futuros docentes quienes, en su actitud revolucionaria, se convirtieron en el blanco de instituciones corruptas que se venden como honorables pese a que todo el mundo sepa cuán salpicadas están de porquería.
Porque sí, no hay instancia que se salve, mucho menos el ejército y la policía, ni hablar de los presidentes municipales, los gobernadores y el mismo gobierno federal. Hoy tenemos la certeza de que las autoridades son unos monstruos que sólo quieren explotarnos, arrancarnos todo cuanto puedan con el fin de enriquecerse en un grado que radica en obsceno.
Frente a un 2020 caótico, que se ha visto envuelto en violencia y represión, Ayotzinapa vive. Vive en cada uno de los estudiantes universitarios que marcharon a principios de año, en las protestas feministas, en las movilizaciones por la defensa de la tierra. Ayotzinapa y sus 43 nos hierven en la sangre. Ellos son parte fundamental de este enojo que nos empuja hacia la búsqueda incansable de justicia y hemos de alcanzarla.
El Estado ha mostrado su debilidad e incompetencia, hasta su complicidad con la delincuencia, entonces está en nuestras manos luchar por una vida en la que no tengamos que temer.
Los nombres de los de los normalistas desaparecidos aún nos laten en le pecho. Pelearemos por ellos y por todos los que nos han sido arrebatados a manos del sistema podrido. Iremos hasta la victoria, siempre.
Adán Abraham de la Cruz
Alexander Mora Venancio
Carlos Lorenzo Hernández Muñoz
Christian Alfonso Rodríguez Telumbre
Israel Jacinto Lugardo
Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa
Jorge Aníbal Cruz Mendoza
Jorge Antonio Tizapa Legideño
José Ángel Navarrete González
José Eduardo Bartolo Tlantempa
Julio César López Patolzin
Luis Ángel Francisco Arzola
Magdaleno Rubén Lauro Villegas
Martín Getsemany Sánchez García
Abelardo Vásquez Penitén
Antonio Santana Maestro
Bernardo Flórez Alcaraz
César Manuel González Hernández
Cristian Tomás Colón Garnica
Cutberto Ortiz Ramos
Dorian González Parral
Emiliano Allen Gaspar de la Cruz
Everardo Rodríguez Bello
Giovanni Galindes Guerrero
Jonás Trujillo González
Jorge Álvarez Nava
Jorge Luis González Parral
Jhosivani Guerrero de la Cruz
Leonel Castro Abarca
Luis Ángel Abarca Carrillo
Marcial Pablo Baranda
Marco Antonio Gómez Molina
Miguel Ángel Hernández Martínez
Miguel Ángel Mendoza Zacarías
Saúl Bruno García
Abel García Hernández
Benjamín Ascencio Bautista
Carlos Iván Ramírez Villareal
Felipe Arnulfo Rosas Rosas
Israel Caballero Sánchez
José Angel Campos Cantor
José Luis Luna Torres
Mauricio Ortega Valerio
