El docente como facilitador de la educación de calidad en tiempos de COVID-19

Rocío Ramírez Mena Licenciatura en Procesos Educativos   “Enseñar no es transferir conocimiento, es crear la posibilidad de producirlo” -Paulo […]

Rocío Ramírez Mena

Licenciatura en Procesos Educativos

 

“Enseñar no es transferir conocimiento, es crear la posibilidad de producirlo”

-Paulo Freire.

 

La pandemia de la COVID-19 nos ha mostrado la capacidad de adaptación que tenemos como seres humanos. De un día para el otro pasamos de ver y convivir con nuestros compañeros, amigos y maestros a estar completamente aislados y aprender de una manera totalmente diferente a la que estábamos acostumbrados.

Esta manera de aprender fue y es nueva, intrigante y retadora tanto para docentes, como para estudiantes, pues nos muestra realidades y contextos muy diversos. Las familias han tenido que adaptar sus hogares para que se pueda tener acceso a la escuela virtual; de igual forma el papel del docente ha cambiado radicalmente dentro de esta modalidad, es por esto por lo que me surge la siguiente pregunta: El docente ¿realmente cumple como facilitador en el ejercicio del derecho a la educación de calidad? Una cuestión que me parece de suma importancia abordar, con la finalidad de analizar y realizar cambios en pro de aprendizajes significativos, objetivos claros y programas adecuados dentro de nuestro Sistema Educativo. Los procesos educativos dentro del sistema escolar son diversos, pues varían en cada entidad federativa, dependen de los programas educativos, de los planteles, del personal docente, entre muchas más.

Con base en el acuerdo 96 de la normatividad SEP se establece que el docente debe responsabilizarse y auxiliar a los alumnos durante su desarrollo; así mismo adecuar las tareas educativas a las necesidades e intereses del alumno, y a las circunstancias del medio en que se realice el proceso de enseñanza. Podemos debatir que el docente debe adaptar los procesos de enseñanza-aprendizaje, y no solamente de enseñanza, pues al final es necesario que sea consciente de los aprendizajes que adquiere el estudiante con el objetivo de cumplir su labor y en dado caso realizar adaptaciones.

En el estado de Puebla, el secretario de Educación, Melitón Lozano dio a conocer el “OrientaMED” el cual consta de una serie de pasos para guiar a las escuelas a realizar su propio Modelo de Educación a Distancia y a los docentes a aplicar dicho modelo. Es por esto por lo que existen escuelas que utilizan plataformas como las de Zoom, Classroom, Meet; otras que realizan videos y los suben a YouTube; hay otras que imprimen los cuadernillos y los pegan en las entradas de las escuelas para que los estudiantes los adquieran, entre muchas estrategias más. Cada docente ha buscado la manera de cumplir con el programa; pero al momento de evaluar la calidad del aprendizaje las estrategias han sido escasas y repetitivas, pues califican con base en entregas y exposiciones, haciendo énfasis en el cumplimiento del programa y no en los aprendizajes obtenidos.

De acuerdo con el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán “La educación siguió con […]  la excelencia, al trabajar dentro de los planes y programas de estudio” (2020) y con esto, me invito a reflexionar ¿Cómo es que el docente se puede asegurar de que los aprendizajes brindados son de calidad y cumplen con el criterio de excelencia? Esto me pone a reflexionar que el simple hecho de que trabajemos bajo un programa educativo y lo completemos, no nos asegura que exista calidad en el aprendizaje.

En respuesta a la pregunta realizada en el inicio, el papel que enfrenta el docente no está facilitando la educación de calidad; y esto porque el mismo docente, así como el mismo sistema educativo, no hemos comprendido como enfrentar la situación. Esto es consecuencia de muchos factores, como los años sin capacitación; de los periodos que no se ha invertido en infraestructura educativa y desde luego de la sociedad que se ha lavado las manos de la responsabilidad educativa que nos corresponde.

Como profesionales en educación debemos reflexionar acerca de esta situación y preguntarnos si la modalidad virtual ¿realmente genera espacios de aprendizaje? De ser cierto ¿cómo sabemos cuándo brindamos educación de calidad? Esta modalidad ¿nos está retrocediendo? Y si sí, es ¿para impulsarnos o para rezagarnos? Pues para bien o para mal, a pesar de que el COVID-19 sea controlado o erradicado, las lecciones que tuvimos dentro de esta pandemia deben generar cambios en los programas, y alternativas para la nueva normalidad que beneficien a la educación de calidad, y desde luego que cada actor del sistema educativo, cumplamos con nuestra labor y hagamos propuestas y mejoras continuas.

 

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