¿Cuánto es lo menos?

Por: Marina Nava Barbosa    Estudiante de Psicología   “¿Cuánto es lo menos?” es una de las preguntas que constantemente escucha […]

Por: Marina Nava Barbosa    Estudiante de Psicología

 

“¿Cuánto es lo menos?” es una de las preguntas que constantemente escucha un artesano cuando ofrece sus productos, llevándole a malbaratar su mano de obra. Y entonces, ¿por qué no regatear a las grandes empresas en donde cotidianamente compramos? ¿Acaso la etiqueta de una marca “reconocida “o simplemente el etiquetado tiene mayor valor?

Si fuera afirmativa la respuesta, ¿pagarías más por una artesanía que tuviera una etiqueta de marca, sin importar el tiempo y la dificultad que tiene elaborar algo, como una flor de palma? Estos son algunos de los cuestionamientos que han surgido durante mi experiencia en el taller que a continuación explicaré con más detalle.

ArteSEA es un proyecto que surge en el diplomado de Participación y Acción Ciudadana. Dicho proyecto tiene como objetivo concientizar sobre el arte a los jóvenes y la valoración de costo de las artesanías, siendo un medio de reflexión y expresión, respecto a problemáticas sociales, tal como la planteada al principio.

Los talleres son impartidos por María Fragoso Mora y  Arlette Avendaño Hernández, quienes son estudiantes del Diplomado. Voluntariamente asistimos alrededor de 10 personas con ganas de aprender algo nuevo.

Desde mi experiencia en el taller, puedo compartir que valoro aún más el arduo trabajo de los artesanos, ya que tuve la oportunidad de conocer y llevar al acabo el proceso de la realización de una rosa de rafia.

Al principio pensé que sería muy fácil, pero la sorpresa que me lleve fue que, para trenzar cada parte de la rosa me llevé más del tiempo que consideraba al principio, sin embargo las coordinadoras del taller me dejaron claro esa rosa era lo más sencillo que haríamos en las sesiones de artesanía. Fue esta experiencia lo que hizo que me quedará más claro que las artesanías no sólo merecen una recompensa monetaria mejor pagada, sino más allá de ver el valor monetario de las piezas artesanales, es interesante reconocer que cada pieza artesanal muestra huellas de nuestra historia, de nuestros ancestros, que nos han dejado grandes herencias culturales, como lo es la artesanía.

Por otro lado, se encuentra el arte, que desde la mirada de nuestro país, pareciera que no tiene buena remuneración, dando como resultado que cada día, más artistas dejen de hacer lo que más les gusta. En las sesiones de arte no sólo se obtiene una pintura de algún paisaje bonito, o el trazo de un rostro bellísimo, ya que se también se presentan otras  oportunidades, por ejemplo, tener un momento de relajación, poner en práctica nuestra creatividad e incluso expresar nuestras emociones por medio de la pintura  y trazos.

Estando casi a la mitad del taller, no sólo aprendó a trazar con una técnica en papel, o como trenzar palma para hacer una rosa, más bien logré conectarme con el objetivo del taller, el cual dejó grandes reflexiones sobre la desvalorización del costo de las artesanías o de pinturas, teniendo como consecuencia un pago injusto para el artesano o el artista, puesto que el trabajo que realizan no es tan fácil como parece o creemos.

Siendo mi experiencia la que ha dado paso a compartir con las personas que me rodean el valor de las artesanías y el arte, transmitiéndoles el mensaje de no regatear alguna pieza artesanal.

Finalmente, el taller no sólo me abrió la oportunidad de conocer nuevas técnicas o reflexionar sobre el verdadero valor de los artesanos y artistas, sino que más allá de los conocimientos compartidos, me abrió la oportunidad de crear vínculos de amistad con las coordinadoras y compañeros del taller.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio