Conociendo a… Ed Sheeran

Por: Lorena Millán Estudiante de Comunicación   Conocer a tu compositor y cantante favorito no es algo que tan fácil […]

Por: Lorena Millán

Estudiante de Comunicación

 

Conocer a tu compositor y cantante favorito no es algo que tan fácil vuelvas tangible. No es algo que crees muy posible o próximo a tu disponibilidad, mucho menos cuando tienes mil cosas que hacer y tienes una carrera que terminar. Eso sí, el lugar para los sueños no es egoísta, y, si pones atención, muchas veces está más a tu alcance de lo que creías.

Soy Lorena Millán y el 10 de junio pasado conocí a Ed Sheeran. Mi admiración hacia él comenzó en 2012, cuando navegando por mis redes sociales simplemente le di clic al botón de play de uno de sus videos y canciones que han marcado su carrera. Quedé completamente enamorada y con ganas de más. Así fue como comencé a escuchar su repertorio, que, para entonces, ya era extenso.

Mientras pasaba el tiempo y sabía más de Ed, me sobraban las ganas de escucharlo en vivo y verlo apoderarse del escenario sin necesidad de otro instrumento, más que una guitarra y la pequeña ayuda de su loop pedal.

Así pasé estos cinco años sin sacar a Ed de mis playlists, viéndolo convertirse en toda una leyenda. Ganador de Grammys y muchos otros reconocimientos. Todos bien merecidos, por cierto.  Para no hacer el cuento largo, hace cuatro meses anunció el Divide Tour con fechas para México (¡por fin!), no dudé ni un segundo, ¡tenía que estar ahí! Lo vi crecer y literalmente, dejar de ser mi pequeño secreto para volverse en todo un fenómeno mundial.

Los cuatro meses se me pasaron muy lento, pero mientras más se aproximaba la fecha, más sentimientos encontrados me surgían. De hecho, admito que una parte de mí sabía que algo aún mejor pasaría.

Durante la semana de la cuenta regresiva, recibí un correo de Spotify donde me calificaban como una de las más grandes escuchas de Ed y que tenían una sorpresa para mí si respondía con algunos datos y así fue. No lo pensé tanto y, de hecho, creo que de eso se trata cumplir cualquier sueño… pensar demás no siempre trae buenas consecuencias.

El jueves previo al concierto, casi a las nueve de la noche recibí la llamada. Me dijeron que era una de esos diez afortunados que conocerían a Ed Sheeran. Hasta hoy, no puedo creer que pasó.

Finalmente, cuando el día llegó y las largas horas de espera terminaban, mi corazón y mis piernas no dejaban de temblar. Conocí a los demás afortunados y todos estábamos muy emocionados. ¡Estábamos a punto de conocer a un genio! Yo llevaba una carta, una bandera de México y algunos papeles para que los autografiara.

El momento llegó y estaba en la fila, siendo la cuarta formada en ese lugar, no podía más que pensar en cómo se sentiría la yo del 2012. Seguramente hubiera estado llorando y muy probablemente, acababa desmayada en el suelo. Afortunadamente, no fue así. Mi encuentro con mi compositor y cantante favorito fue de lo más maduro y eso puedo presumirlo.

Mi turno llegó, caminé unos seis metros, un guardia de seguridad me hizo la seña, el instante ya era mío. Al cruzar la puerta, tuve que asomarme un poco a la derecha y ahí estaba parado él, con esa quietud que lo caracteriza y una sonrisa. Parecía nervioso y también feliz de conocer a sus fans mexicanos. En cuanto pude reaccionar y aprovechar el tiempo, lo abracé y le di un beso en la mejilla. Su loción es muy dulce y casi como de bebé.

Le entregué la carta diciendo que eso era para que lo leyera, que era algo muy especial e importante para mí, a lo que él contestó muy contento y sorprendido que lo haría sin duda.

Enseguida, comenzó a firmar todo lo que llevaba, incluyendo mi boleto del evento. Mientras lo hacía, le mencioné que soy su fan desde 2012, se sorprendió y desde entonces no me quito ese “Thank you, thank you so much. I appreciate it”.

Yo sólo sonreía, y puedo decir que no me quedé con las ganas de intentar convencerlo de cantar una de mis canciones favoritas durante su concierto, pero ya que todo está planeado, me dijo que eso estaba difícil. Realmente no me importó tanto, yo sólo quería quedarme ahí más tiempo para platicarle cómo es que su música me ha movido en muchas ocasiones, pero no podía ser así de egoísta con los otros 22,000 mexicanos que estaban esperándolo afuera.

Le di mi celular y nos tomamos una selfie. Inmediatamente después de eso, le dije que lo amaba y le agradecí, mientras volvía a abrazarlo. Da los abrazos más apapachables y cálidos de la vida.

Nos sonreímos, me dijo que disfrutara del show, a lo que yo contesté un “por supuesto” y no dejé de mirarlo hasta que salí completamente de su camerino.

Conocí a mi cantante favorito luego de cinco años, eso nadie me lo va a quitar. Creo y sostengo que todos tenemos razones específicas para nuestros gustos y haberle podido expresar directamente eso hacia él, es sin duda lo mejor de todo esto que pasó.

Los sueños sí se cumplen, admirar y escuchar todo el tiempo a nuestros cantantes favoritos no es en balde, mucho menos cuando sabemos que nada nos haría más felices que expresárselos en persona.

Siento que lo mejor para cualquier artista, es saber que sus fans están contestos con su trabajo. Yo se lo agradecí, porque, aunque sea para la nostalgia, sus canciones siempre están para mí.

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