Sinaí Reyes
Estudiante de Comunicación
¿Verdad que últimamente hay más estrellas que de costumbre? Ya no solo destacan los tres reyes magos, sino cúmulos de cuerpos celestes como si estuviera en el rancho de mi abuelo en Santiago, Baja California Sur y pudieras ver hasta la conciencia del universo.
Pero me siento sola. Creí que estar sin mis padres ni hermanas en la casa sería justo lo que me haría sentir independiente, ahora extraño su compañía. Mi mejor amigo se fue de intercambio a Puerto Rico, mis brothers están enfermos, trabajando o con el cinturón apretado esta quincena. No hay más ruido que los vecinos violinistas de al lado y el refri que se prende y apaga cada media hora.
Salgo con “Estrella” al patio trasero (ya que mi perrita fifí sólo come si está acompañada), toma una croqueta y me mira de reojo, decidiendo si seguir masticando o correr para alcanzarme. Dirijo la mirada a las plantas de mi mamá que no he regado en días.
<< ¿Cuál es el secreto de la felicidad? >>.
Volteo a ver las estrellas con mucha más fe de recibir respuesta de ellas que a las preguntas que le hice a Santa Claus en las cartas que nunca contestó. Un recuerdo empieza a sonar en mi cabeza, unas trompetas románticas, una voz grave que canta las siglas de amor en inglés:
<< L.O.V.E. >>.
Sonrío a las estrellas. Es extraño que tenga las ganas de enviar una onda expansiva al cielo con la sensación de gratitud, pero lo hago, y como si fuera un guiño extraterrestre todas brillan en diferente orden. Pongo en mi celular la respuesta del universo de Frank Sinatra y mágicamente pierdo el miedo a la soledad. Abro la llave de la manguera mientras empiezo a bailar con el chorro de agua como si fuera un micrófono y retara a las flores a cantar el siguiente verso.
Precisamente en Puebla es donde he visto más estrellas que en toda la República Mexicana. ¿Será por el Popo, la Malinche, o la pirámide de Cholula esté alineada con los chakras?, qué se yo. Sonrío al increíble paisaje estelar que te hace sentir en casa a millones de años luz.
Estrella se sacude el chorro de agua que le cayó mientras doy volteretas y el celular sigue cantando hacia el eco del cielo, tal vez “La voz” sea un mensaje con más aceptación que los de la NASA.
Y como dice Frank: El amor fue hecho para ti y para mí

