México: País de pobres y no de clases medias

Por María Guadalupe Cedillo Mata Estudiante de Relaciones Internacionales Es interesante observar la dicotomía en la que se desenvuelve la […]

Por María Guadalupe Cedillo Mata

Estudiante de Relaciones Internacionales

Es interesante observar la dicotomía en la que se desenvuelve la pobreza: por un lado, es un tema sobre el cual todo mundo tiene una opinión, pero por el otro, es una realidad actual que todos ignoran. En las reuniones familiares siempre se habla de la desigualdad existente en el país, pero cuando en la calle uno se encuentra cara a cara con ella, es preferible desconocerla. No es casualidad, entonces, que en México se propague la idea equívoca sobre la disminución de la pobreza en nuestra sociedad.

Al respecto, el pasado miércoles 30 de agosto se llevó a cabo la presentación del estudio “México: país de pobres y no de clases medias” realizado por Instituto de Investigación para el Desarrollo de la Equidad de la Universidad Iberoamericana, la fundación Konrad Adenauer y el Observatorio de los Salarios, en donde se dieron a conocer los resultados de una investigación que tenía por objetivo demostrar la realidad de la población mexicana fuera de la visión comúnmente institucionalizada.

En el estudio, una de las preocupaciones que más resaltaron fue la falta de consenso para definición de clases medias y las características que una persona necesita poseer para ser parte de esta categoría. El Mtro. Miguel López López, coordinador de la Licenciatura en Economía y Finanzas, señaló que es poco probable poder contar con información estadística adecuada si los datos recolectados de la población son manejados por una dudosa metodología.

El concepto de clases medias es elástico, como la investigación lo llama, dado que incluye personas de una variada gama profesional y ocupacional con diferentes cantidades de ingresos y condiciones de vida. La complejidad de su definición y medición dificulta el aceptar afirmaciones que tajantemente separan de manera económica a la sociedad.

Por su parte, el Dr. Miguel Reyes Hernández, académico de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, criticó la inconsistencia del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) para medir el ingreso de la población en el país.  La realidad demuestra que la población pobre de México se ha diversificado y, por tanto, el comportamiento de esta se tradujo en nuevas categorías que no se pueden medir solamente por la cantidad de ingresos que se reciban.

El estudio concluye que México es un país de pobres y de persistente desigualdad, no de clases medias. Nuestro país no genera ni movilidad ni políticas públicas redistributivas que ataquen de manera eficaz la desigualdad; los programas asistencialistas solamente contienen la pobreza, pero el ingreso se ha movido muy poco.

Cabría repensar lo que significa ser clase media o pobre en México, dado que cada categoría carga un sentido valorativo en nuestra sociedad. Tal vez las diferencias entre una y otra ya no son tan visibles, tal vez el país se fragmenta cada vez más y tal vez es tiempo de trabajar para revertir sus efectos.

 

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