Anónimo
Estudiante de Mercadotecnia
— ¿Qué es la tensión?
— Es la distancia entre una pregunta y su respuesta
Definamos crush, podría ser: un enamoramiento intenso y pasajero, poco realista, inasible. Para mí un crush consta de 3 componentes: ilusión, deseo y erotismo.
Según Bataille el erotismo es una experiencia interior, lo que en nuestra mente se crea mientras se espera a que esa persona nos voltee a ver, es decir, la fantasía alimentada por el desconocimiento. Eso permite que nazca el deseo, la falta e inexistencia de esa mirada que de alguna manera, sin conocerla, nos cautivó.
Para mí siempre fue un pensamiento idílico tener un crush, hasta que ya no lo tuve y descubrí que me hacía falta, pero únicamente porque me sentía aburrida. Me sorprendí a mi misma deseando que alguien me hiciera suspirar, cambiar mi ruta habitual para verle por un segundo, investigar sus gustos musicales en su cuenta de Spotify que encontré por azar, analizar su perfil de Instagram una y otra vez esperando develar un secreto entre las fotos (o mejor aún, cuando no tiene ninguna foto publicada y toca investigar a su familia por Facebook). Al final todo esto suena bastante pecaminoso porque te das cuenta de que no es casualidad: es estrategia. (Nadie ha salido herido, no se preocupen).
Tener un crush es preguntarnos si lo inalcanzable alguna vez podría convertirse en algo tan familiar, como nuestra comida favorita; si lo intangible podría de alguna manera, concretarse, si los límites dibujados en nuestra cabeza (que ahora nos impiden tan siquiera decir un: “Hola”) podrían chocar con la realidad y derrumbarse, generar el primer contacto.
Pero si pudiera darles un consejo, no conozcan a su crush, porque cuando algo empieza, evidentemente, tiene que acabar.

