“Si no pudiera bailar, mi vida no tendría sentido”

Por: Contratiempo   En el marco de la muestra semestral de talleres artísticos, parte del equipo de Contratiempo estuvo presente […]

Por: Contratiempo

 

En el marco de la muestra semestral de talleres artísticos, parte del equipo de Contratiempo estuvo presente en los grupos de danzas. Alejandra Parker Díaz, de Polinesias; Jorge Eduardo Arellano Rodríguez, de Coreográfico, y Valeria Galindo Capitto, de Árabe nos cuentan más sobre su experiencia.

 

¿Para ti qué es la danza?

 

AP: Para mí, la danza es vida. Yo sé, que, si no pudiera bailar, mi vida no tendría sentido.  A la vez, es expresión. Poder reflejar y decir tantos sentimientos a través de los movimientos, los cuales no tienes que explicar porque el cuerpo habla solo, y estos en conjunción con los vestuarios, maquillaje y peinado, forman una imagen visual que se puede sentir, empatizar con aquello que se muestra, independientemente de la danza.

JEA: Es un método de expresión, una manera de mostrar quién soy al mundo, además de ser una gran manera de desestresarme y hasta ejercitarme.

VG: Es la forma de expresión más íntima que representamos con nuestro cuerpo.

 

¿Qué sientes al bailar?

 

AP: Al bailar, me siento liberada, enamorada, y feliz. Pero creo que lo principal, es que me siento viva. La emoción que siento a la hora de ponerme un pareo para un ensayo, o el vestuario para alguna presentación, me llenan de alegría inmensa. Y al estar en el escenario, es esa sensación impresionante de estar completa, llena y viva a todo lo que da.

JEA: Siento la mirada de todo el público y eso me hace sentir nervioso, pero también muy emocionado. Cuando logro un paso complicado y la gente grita o aplaude, es una sensación increíble, así como al terminar y que te hagan saber que lo hiciste bien es una gran motivación.

VG: Siento una conexión especial conmigo dónde puedo sentir mi propia energía fluir en el espacio dónde estoy, es sentirme presente en el ahora.

 

¿Desde cuándo bailas y qué bailas?

 

AP: Yo bailo desde los 3 años. Durante el kinder llevé clases de ballet, y me di cuenta de que realmente no me gustaba porque era muy estricto. Por eso, a los 5, empecé a bailar Danzas Polinesias, que es lo que he bailado la mayor parte de mi vida. Al ingresar a la universidad, estuve durante un año bailando Ritmos Latinos, principalmente Salsa, Bachata y Cumbia; esta es un baile que disfruto muchísimo. Y posteriormente, desde hace casi un año, volví a bailar Danzas Polinesias, en lo que estoy actualmente, y puedo decir con seguridad, que es mi mayor pasión.

JEA: Este es mi primer semestre bailando

VG: Desde hace dos años.

 

¿Qué te motiva a bailar?

 

JEA: Es algo que siempre había querido hacer, siempre la llamo la atención los distintos tipos de danza y no había podido encontrar un buen lugar donde practicarla, entonces al ver la presentación del grupo de baile coreográfico, supe que debía intentarlo y ha sido una gran decisión.

VG: La sensación de libertad que me da la danza, aún cuando enfrento frustrada en mi movimiento, siempre me dan ganas de seguir.

 

¿Crees que te ayuda en tu formación académica?

 

JEA:  Sí, algunos de los ejercicios en clase ayudan a vencer miedos, así como el presentarse te ayuda a ser más seguro de ti mismo y tener una mejor presentación ante un público y eso te hace mejor orador. Además de como dije previamente me ayuda a desestresarme a estar más tranquilo y más activo.

VG: Si, es un compromiso que se forma con mi cuerpo y mi salud en general, cómo diseñador a veces uno se olvida de la importancia de cuidarse tanto mental cómo físicamente, y la danza te da esa responsabilidad de cuidado.

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