Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestras preocupaciones por este planeta no nos quiten la alegría de la esperanza.
Leonardo Boff
Genesio Darcí, mejor conocido como Leonardo Boff, es uno de los teólogos latinoamericanos contemporáneos más importantes. Nació en Concordia, Santa Catarina, Brasil el 14 de diciembre de 1938 y estudió teología en el seminario mayor en Petrópolis.
El 22 de agosto pasado, el Sistema Universitario Jesuita, en el marco de la Inauguración de Cursos para el periodo 2018-2019, le otorgó a Boff el Doctorado Honoris Causa en Teología y Ciencias de la Tierra.
Ante un Auditorio Ignacio Ellacuría, SJ., casi a su totalidad, Leonardo Boff señaló la importancia de trabajar juntos para vencer la crisis ecológica que atraviesa nuestro planeta.
Las ideas de Leonaro han buscado abrir nuevos caminos de conciencia sembrando esperanza y solidaridad con los pobres, reconociendo los sederos que pueden conectar la vida con la fe y una vivencia con la ecología. Se ha caracterizado por ser un teólogo humanista con valentía en su pensamiento.
Gracias a la publicación de la Encíclica de la ecología, conocida como Laudato Si, se divulgó la idea de una teología innovadora, la cual aportaría una nueva forma de vivir de manera respetuosa con la madre tierra. Esta Encíclica fue publicada el 24 de mayo del 2015 por el Papa Francisco.
A partir de estas ideas, se generó una ecología integral que implica incorporar lo social y lo político, con el objetivo de fomentar la compasión y unir el grito del pobre con el de la tierra.
Considerando que todos somos hermanos y hermanas que forman parte de la gran comunidad de vida. Boff expresa que “hoy tenemos problemas para los cuales no tenemos una solución y preguntas para las que no hay respuesta, he de ahí la importancia de tendernos la mano y encontrar juntos soluciones”.
La Tierra es una articulación del sistema y para cuidarla hay que entender la conformación de los sistemas, en el cual todo a nuestro alrededor está conectado, y si cuidamos de los pobres y la desigualdad, por consiguiente, ayudará a la Tierra. Para erradicar el problema hay que tener un equilibrio donde no se favorece más a nadie, sino a todos por igual, señala Boff.
Es necesario comprender que la tierra y la humanidad son una unidad, sin embargo, tenemos que incorporar la visión de que la Tierra es nuestra casa, ella nos acoge y no ha necesitado del ser humano para existir. Es capaz de regenerarse sola, pero debemos ayudarle a mantener vivos a los “trabajadores anónimos”, de los cuales el 95% son invisibles, cuya responsabilidad es mantener los ecosistemas.
Boff señala que “defender la tierra también implica cuidar de la llama sagrada que está dentro de cada uno de nosotros, que es lo que da sentido a nuestras vidas, y a nuestras luchas”. Para lograr esto, debemos transformar nuestra mentalidad con respecto a la tierra, empezando por nosotros mismos.
Previo a la entrega del Doctorado Honoris Causa, el equipo de Difusión Universitaria tuvo la oportunidad de tener un encuentro con él.
