
Mariana Padilla Pérez
Es bien sabido que el 2 de Octubre de 1968 es una fecha que no se olvida aquí en México, sin embargo, este año en particular fue uno en el que a nivel global tuvieron lugar muchos más movimientos sociales.
En el caso de nuestro país, la historia comenzó desde el 23 de julio de ese año. En esos tiempos, la policía nacional tenía la mala fama de cometer numerosos abusos. Sin embargo, la agresión cometida en contra de los estudiantes cruzó la línea de lo excesivo. Tomando cartas en el asunto, cuatro días después diversos estudiantes de las universidades nacionales más importantes de la Ciudad de México, tales como la UNAM o el IPN, se organizaron para llevar a cabo una marcha en contra de la violencia nacional, pero fue reprimida por granaderos.
Desde ese momento empezó un movimiento estudiantil que creció rápidamente con las semanas. Las universidades antes mencionadas en conjunto con otras del país se declararon en huelga. El ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no consiguió contener al Consejo Nacional de Huelga (CNH). Ante todos estos hechos, el entonces rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión del ejército y la vulneración a la autonomía universitaria.
Todos estos movimientos sólo lograron ser contenidos hasta el 2 de octubre. Ese día se convocó a una nueva marcha de protesta que, según lo planeado, iba a partir desde la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Sin embargo, cientos de soldados rodearon el sitio, y justo cuando los estudiantes anunciaron que la marcha cancelaba para evitar violencia, inició una balacera en contra de la multitud, dejando a una cantidad de muertos que se desconoce hasta la fecha y mucha indignación por parte del pueblo mexicano.
50 años después con el objetivo de celebrar esta importantísima fecha para nuestro país, se llevó a cabo en el campus de la Universidad los Diálogos 1968-2018 Rupturas, Continuidades y Esperanzas “Y tú vendrás marchando junto a mí”. A este evento, asistieron Pilar Calverio, ex militante de los Montoneros de Argentina, y Marc George Klein, dramaturgo, pedagogo y activista en el periodo del Mayo Francés; ambos sucesos acontecidos durante 1968.
La primera en tomar la palabra fue Pilar, quien reflexionó sobre cómo la memoria rompe el silencio que se ha tratado de instalar en los relatos oficiales. Durante su discurso, abarcó distintas perspectivas de lo que significa conmemorar un hecho de tanta repercusión social como lo fue el año de la matanza de Tlatelolco. Recordó que lo importante no es solo reunir los hechos, sino hacer reflexión y continuar con la lucha que denotó el suceso.
Por su parte, Marc George Klein describió el contexto en el que se dio el Mayo Francés. Narró que las personas que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial, eran hijos de la esperanza, pues ésta acababa de terminar y todos en Europa querían un futuro próspero para que sus hijos no tuvieran que pasar por lo mismo. A lo largo de su discurso sacó a flote términos como alteridad y otredad, donde la primera hace alusión a la empatía encontrando el alter ego de uno mismo en la otra persona, mientras que la otredad es entender y reconocer al otro en su parte irreductible, donde a pesar de que no puedes encontrar circunstancias parecidas a las tuyas, tengas la capacidad de conectar con el otro por lo que es. No por lo que piensas ver de ti en la persona.
Así el espacio de diálogos se fue transformando en un espacio donde los estudiantes universitarios lograron viajar en el tiempo a través de estos personajes, y tuvieron un momento de reflexión, no solo para recordar la importancia que tiene la juventud en nuestra sociedad, sino también para encontrar motivación en hablar y luchar por sus ideales.
