Artista

  José Daniel Arias Torres   Anuncio del Estado: “Trabajamos día y noche para tu bienestar y el de tu […]

 

José Daniel Arias Torres

 

Anuncio del Estado: “Trabajamos día y noche para tu bienestar y el de tu familia, con la nueva actualización del sistema Artista los impuestos se aumentarán en un tres por ciento y se agregarán a los ya existentes: impuesto al oxígeno, a la risa, a los suspiros, a sentarse, a estornudar y a toser. De igual manera los condenados a cadena perpetua por caer en el crimen de la pobreza serán ejecutados de forma inmediata, esto con el objetivo de reducir los gastos innecesarios del Estado y canalizarlos hacía la construcción de una nueva y mejorada infraestructura para el control social. Muestro dirigente mayor y congreso han ordenado la inmediata y eficaz puesta en acción de este mandato, a partir de hoy y en adelante el crimen de la pobreza será castigado con la muerte, los beneficios que este decreto traerá consigo serán reducir drásticamente la población carcelaria, un aumento en la reserva nacional y reducir los índices de criminalidad. La actualización del sistema Artista moldeará las bases de una revolución total en el control social, todo para tu felicidad”.

Hace ya 12 años del lanzamiento del sistema Artista y hace cinco del lanzamiento de este anuncio que revolucionó el control social. El sistema Artista fue y continúa siendo la última revolución tecnológica, reformó la manera en que se comprendía el control, la seguridad y el poder del Estado.

Inició como un proyecto de prevención en el cual a cada persona de la ciudad se le asignó un chip de identificación y rastreo, esto con el objetivo de prevenir la violencia y hacer el trabajo de las autoridades que combatían el crimen más eficiente. La población en su totalidad fue obligada a ser identificado con uno, sin embargo, estaba exento del chip todo aquel que sirviera en las fuerzas policiacas o que se uniera a ellas. Las razones que dio el gobierno para esta medida es que se necesitaba que la ley estuviera por fuera del sistema para ser objetivo con respecto a su aplicación, era evidente que las verdaderas intenciones respondían a otra clase de intereses muy lejanos de ser públicos.

Por supuesto que las protestas no se hicieron esperar, se hablaba de que un mundo cómo 1984 estaba por avecinarse y que este era tan solo el primer paso de un proyecto que no tenía otro objetivo más que acrecentar el poder del Estado y mantener reprimido a las manifestaciones sociales desde su individualidad. El trabajo de los medios de comunicación fue eficiente y finalmente lograron convencer a la población de que todo sería para el bienestar social al mismo tiempo que censuraban y daban poco seguimiento a las protestas que se originaban en contra del proyecto.

Finalmente, el índice de personas a las que les fue administrado un chip de identificación fue de un ochenta por ciento, con los registros de nacimiento y de defunción del Estado procedió a perseguir y apresar al veinte por ciento restante, a algunos se les dió la oportunidad de alinearse y aceptar el chip, y los que se negaron fueron apresados y encarcelados, actualmente sus paraderos permanecen inciertos.

Fue cuestión de tiempo para que individuos comenzaran a acudir a cirugías clandestinas para que les fuera retirado el chip al percatarse de que este era utilizado sin fundamentos para que las autoridades espiaran tú vida y todo lo que hacías, el gobierno al ser consciente de esto lanzó una serie de leyes en las cuales penalizaba esta práctica y se condenaría con un mínimo de diez años de cárcel, sin posibilidad de fianza, a todo médico que ilegalmente extirpara el chip de otro individuo, y una pena igual a las personas que no poseyeran el chip o se sometieran a cirugía para extirparlo, miles de personas fueron arrestadas y algunas más desaparecidas.

La oposición política siempre criticó este nuevo sistema de control, pero estas críticas nunca trascendieron en acciones, pues en más de una ocasión se filtraron negociaciones entre todos los partidos, ideologías y posiciones. Poco a poco la sociedad comenzó a asimilar esta nueva forma de vida, los medios callaban los operativos que se llevaban a cabo en contra de individuos que se reunían con el fin de formar una resistencia política. Identificación y rastreo GPS era tan solo el primer peldaño de un plan de control aún mayor.

En los hospitales se dió la orden a los médicos de que a todo recién nacido se le debía administrar el chip, de no hacerlo las multas eran millonarias.

Al cabo de un par de años, cuando la sociedad ya había sido apaciguada, el gobierno anunció una serie de reformas en las cuales hacía un mandato para que todas las personas acudieran a la Agencia de Información y Tecnología y actualizaran su chip a uno más reciente que estaría directamente enlazado a una matriz que controlaría todos los dispositivos al mismo tiempo, la inteligencia artificial en su máximo esplendor. El nuevo chip estaría directamente conectado a la espina dorsal del ser humano y a su sistema nervioso, tendría una capacidad de almacenaje similar a la del cerebro humano.

Esta reforma igualmente eliminaría la existencia de toda clase de dinero en efectivo, billetes y monedas, en su lugar el nuevo chip tendría la capacidad de actuar cómo un almacén digital de dinero, los pagos de las empresas a sus empleados se harían por transferencia electrónica. Debido a esto, los bancos se revolucionaron y cada ser humano tenía la posibilidad de hacer de su chip un cliente más del banco. En otras palabras, el individuo pasó a ser sujeto y moneda de cambio de los banqueros pues se volvió un requisito indispensable afiliarte a uno para poder ser sujeto de pago de un salario. Ninguna empresa podía operar sin antes asegurarse de que sus empleados contribuyeran correctamente pagando los impuestos de la nación y ninguna empresa podía dar un salario a aquellos que no estuvieran cómo clientes de un banco. Al estar en constante vigilancia del Estado los individuos ya no podían continuar inmersos en un sistema informal y debido a que ya tenían implantada la primera generación del chip para las autoridades no fue difícil encontrar y apresar a aquellos que se oponían a la segunda generación.

Al serles administrado el chip de segunda generación quedaban sujetos automáticamente a la ley y no tenían otra opción más que ir a la cárcel o formalizar su trabajo ante la oficina de contribuyentes, oficios cómo la prostitución fue regulada. El proyecto nacional para sustituir un chip de primera generación por uno de segunda fue más sencillo, al hacer el nuevo chip la condición para obtener dinero la población no tuvo más opción que acceder a esto.

La oposición fue espontánea y de la misma manera murió, pues el hambre puede más que la resistencia. En cuestión de meses ya ningún comercio o negocio recibía dinero en efectivo, aquellos que decidieron salirse del sistema y comenzar a crear sociedades independientes o comunas fueron rápidamente reprimidos y abatidos, los sobrevivientes fueron enviados a centros de detención, su paradero continúa sin conocerse. El chip de segunda generación fue donde realmente el sistema y el plan se mostraban desnudos, un chip conectado a un sistema nervioso que controlaba al individuo y a un sistema artificial que controlaba a la sociedad simultáneamente, esta era la segunda fase del proyecto, control, paz, conexión del sistema por medio de la eliminación del efectivo.

La matriz del sistema Artista funcionaba de manera adecuada, a lo largo de los años la sociedad vivió reprimida pero en una aparente paz, la fuerza policiaca continuaba siendo la única libre de esta regulación excesiva y esto originó una serie de abusos por parte de la misma en contra de la sociedad civil, el problema del negocio informal y del mercado negro, que tanto se había tratado de erradicar, en menos de una semana el sistema lo logró, esta era la tercera fase del proyecto: regulación y formalidad.

El sistema Artista durante los siguientes años se fue perfeccionado, el Estado amplió los brazos del sistema y se comenzaron a construir una serie de estructuras a lo largo y ancho de la ciudad para crear una segunda forma de regulación y vigilancia en caso de que el chip individual fallara y esta fue la vigilancia social. En cada momento que un individuo pasaba cerca de estas estructuras, el chip transfería la información que llevaba dentro a una memoria de respaldo administrada por el gobierno, de esta forma los individuos estarían completamente regulados.

Al cabo de un tiempo, estas mismas estructuras fueron dotadas con la capacidad de, como cajas registradoras, cobrar a los individuos sus impuestos de forma inmediata y automática, por lo que se le anulaba a las personas su capacidad para decidir cuándo, cómo y dónde pagar, con lo que el individuo pasaba a ser no más que un mero objeto de riqueza andante para el sistema. Cuarta fase, la ciudad como el sistema, vigilancia y seguridad social, impuestos instantáneos.

Después de un tiempo, el sistema Artista fue actualizado, ahora tenía la facultad de matar, los chips que la ciudadanía poseía podían dar una descarga eléctrica letal. Por supuesto esto era algo que el gobierno había callado, y que más de un experto había denunciado, pero eran juzgados como algo más que un conspirador.

El sistema Artista se había vuelto de un momento a otro el que regía todo y el que comandaba a las fuerzas represivas, en un primer momento tan solo había sido programado para matar a aquellos que cometían faltas graves a la ley. Las manifestaciones en contra del gobierno ya eran un fenómeno reducido, finalmente el Estado había logrado domesticar a la sociedad, y estaban convirtiendo a la sociedad en un solo ente. Pronto todo pensamiento rebelde o revolucionario era penado y, dependiendo del grado de subversión del pensamiento, las penas variaban desde multas hasta la prisión. Con esto se lograba detener la oposición desde sus orígenes, sólo se tenía que reprimir a un individuo en lugar de a una masa, poco a poco estos pensamientos dejaron de ser recurrentes y cada vez menos personas fueron multadas o arrestadas por esta falta, la quinta fase había llegado, hacer de la sociedad un individuo, un individuo que no se opusiera al sistema.

La sexta etapa, a pesar de sencilla, es quizá el pilar que mantendría la paz en el sistema. Con base en una regulación tributaria se lograría controlar al individuo al limitar sus acciones a las necesarias para vivir y hacerse de un ingreso, pues los impuestos que el Estado imponía pasaron a trascender del plano físico al plano de lo sentimental y del conocimiento. Impuesto por leer, impuesto por respirar, impuesto por sonreír, impuesto por el ocio, impuesto por enamorarte, impuesto por llorar, impuesto por sonreír, impuesto por mantener una relación sentimental, impuesto por tener sexo, impuesto por alimentarte, impuesto por bañarte. La premisa básica era sencilla, mientras más duraran tus actividades diarias más dinero se te cobraría de impuestos, para los ricos esto no era un problema, pues tenían tanto tiempo cómo dinero para pagarlo. Resultaba curioso que las dos actividades que carecían de un impuesto eran trabajar y ver la televisión nacional. Soñar también era objeto tanto de impuestos como de multas, en caso de que soñaras con revoluciones.

Finalmente, la séptima etapa y la más deshumanizante fue la de condenar a la pobreza como el mayor delito de todos, el pobre era un individuo que no le servía al sistema, no producía y solo consumía. Al estar conectados al sistema los individuos, la matriz Artista sabía en qué momento alguien se quedaba sin dinero, pero debido a normas internacionales la ciudad no podía eliminar a menores de edad. Sin embargo, en cuanto la persona cumpliera con la mayoría tenía dos semanas para encontrar un empleo y garantizarse un ingreso con el que, por lo menos, pudiera pagar todos los impuestos. Ser, por ejemplo, un vagabundo que paga sus impuestos es mal visto socialmente y hace acreedor a ese pordiosero de una multa por no poseer un techo, pero no lo condena a muerte por descarga eléctrica. La pobreza es un concepto en el cual el individuo no tiene dinero para pagar sus impuestos, en caso de que esta persona sin recursos se haya quedado sin ellos por gastarlos de forma desenfrenada, el sistema Artista únicamente lo multara y lo descontará de su siguiente sueldo, pero si este individuo fue despedido y no ha encontrado un empleo después de una semana el sistema procede a eliminarlo y acrecentar así las utilidades del Estado.

A partir de tener estas bases el sistema tuvo la suficiente libertad para comenzar a cobrar impuestos absurdos, la sociedad que vivía en un estado de perpetua indiferencia a lo que sucedía se limitaba a comentar el suceso en la mesa, sabiendo de antemano que tenían absolutamente prohibido hacer un mal comentario o pensamiento pues un impuesto les sería cobrado. Como en toda época, los privilegiados siempre fueron los políticos y empresarios, a pesar de que en el discurso ellos se mostraban como uno más del pueblo, la realidad es que estas clases sociales estaban exentas de tener el chip, trabajaban fuera del sistema, corrupción e ilegalidad eran los conceptos que adornaban su figura, el sistema Artista regula cada aspecto de tu vida, pero no de la suya.

Señor, hemos logrado entrar al sistema sin ser detectados, cuando usted lo ordene comenzaremos la operación”.

“Este día seremos recordados como héroes y también como villanos, se nos acusará de terroristas, pero ¿qué es el terrorismo? No es más que una manifestación desesperada de un resentimiento histórico, una manifestación violenta como el último recurso de mostrar al mundo las fallas del sistema al desnudo, una manifestación en contra de aquellos que nos orillaron a la miseria obligada, seremos tratados cómo el demonio mismo, pero lograremos que la elite reciba el mensaje… comencemos”.

Aquel día ese grupo terrorista logró hackear el sistema Artista sin ser detectados, las cuentas bancarias de los ciudadanos fueron vaciadas, el sistema Artista respondió justamente de la manera en que estaba programada, asesinando a todos. Los únicos sobrevivientes fueron políticos y empresarios, los cuales recibieron correctamente el mensaje.

 

****

El contenido del presente texto es responsabilidad del autor y no representa las opiniones de la Coordinación de Difusión Universitaria.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio