
Escrito por Perla González Antúnez
Estudiante de Arquitectura
La última vez que te vi llevabas una hermosa gorra de invierno color blanco, tenías las uñas largas y los labios rosados, ojos color carbón con cada paso que dabas te acercabas al final de todo.
Nunca te vi tan feliz, me dijiste que volverías después con buenas noticias. No era cierto.
La última vez que te vi estábamos llenas de esperanzas, sueños y metas, nos comeríamos al mundo de un bocado, eso diría si te hubiera acompañado un poco más. La última vez que te vi no eras tú misma, no tenías luz ni sonido, tus labios eran grises y tu piel estaba apagada.
Han pasado años y aún te recuerdo como la mejor versión de ti misma, estuve a tu lado en toda ocasión, porque pensé que ya no te volvería a ver. Te acompañé en cada paso y tropiezo porque sabía que me necesitabas, te di mi corazón entero sin dudas porque era lo único que poseía.
Es mi culpa…
Cuando vi que las cosas estaban bien comencé a darte más espacio, cuando me mostraste que todo mejoraba intenté volver a mi vida te llamaba menos para no molestarte
no te visité con la misma frecuencia para que disfrutaras de tu familia.
Sé que supiste que siempre estaba ahí, sabías que te amaba con mi corazón.
No te acompañé y me arrepiento todos los días
no debí alejarme
porque la última vez que te vi ya estabas muerta.
