COVID evidenció que nos alimentamos mal, asegura académica

  Por Alejandra Barroso Jiménez En México muchas enfermedades derivadas de una mala alimentación han traído consigo mayores complicaciones con […]

Foto: Freepik / teksomolika

 

Por Alejandra Barroso Jiménez

En México muchas enfermedades derivadas de una mala alimentación han traído consigo mayores complicaciones con la llegada de la COVID-19 a nuestro país. Por tal razón, una de las acciones tomadas por el gobierno federal es el nuevo etiquetado de alimentos industrializados y ultra procesados. Esta norma entró en vigor el pasado mes octubre, y se dio un plazo de dos meses para que las empresas vendan todos sus productos con la señalización de Guías Diarias de Alimentación (GDA). Asimismo, se han incluido a nivel educación básica, que incluye preescolar, primaria y secundaria, materias para enseñar a los niños y niñas sobre la importancia de la alimentación.

En este sentido, Contratiempo entrevistó a la Mtra. Leticia López Posada, Coordinadora de la Licenciatura en Nutrición y Ciencias de los Alimentos de la IBERO Puebla, quien destacó que la COVID-19 sólo ha venido a poner en evidencia todo lo que se estaba haciendo mal en el ámbito de la alimentación, por lo tanto, no es un “hallazgo” todas las consecuencias negativas que se han visto estos últimos meses.

De igual forma mencionó que los principales problemas de salud, que ahora se han vuelto más graves, son “las enfermedades crónico-degenerativas, como la obesidad, diabetes, problemas cardiovasculares, porque un mexicano puede estar enfermo de alguna de estas unos 10 o 15 años y hasta que no le sucede algo importante no va al hospital porque no tomó seriamente su enfermedad.” Un común denominador de estas enfermedades, según la maestra Leticia López, es la falta de educación en nutrición combinado con un estilo de vida malo.

Además, ante esta nueva normalidad, señaló que la COVID-19 ya comenzó a impactar la manera en cómo nos alimentamos ya que “con el confinamiento estamos aprendiendo a comprar cerca de casa, es decir, a consumir alimentos que se producen cerca, en nuestro estado. En adición, con esto de comer bastantes meses en casa, hemos tenido la oportunidad de reducir nuestro consumo de grasas saturadas y eso puede generar un hábito de consciencia”.

Asimismo, con respecto a la alimentación en casa, destacó que es necesario fomentar los hábitos alimentarios desde temprana edad, en el cual las familias juegan un papel muy importante, por lo que es primordial para mantener una cultura nutricional y así evitar a la larga enfermedades crónico-degenerativas.

Por lo tanto, dijo que es pertinente exigir una buena alimentación en México porque “tenemos todos los recursos, la historia, cultura alimentaria y todo tipo de alimentos, además de que de esto depende nuestro futuro. Lo malo es que no llegan todos los recursos como debería de llegar, sumado a que la mercadotecnia nos gana. Ya que, por ejemplo, alimentos ricos como el chile, el frijol y el maíz, no pueden competir ante grandes cadenas de productos que invierten mucho dinero en anuncios”.

Por último, la maestra Leticia López enfatizó entre los retos y obstáculos que hay en el ámbito de la alimentación en esta nueva normalidad están “los nuevos etiquetados que, aunque llegan un poco tarde, pueden darnos una idea de que algo en los alimentos procesados que consumimos está mal.”

Por ello, continuó, “el reto de los nutriológos está en educar en el ámbito nutricional a la población, para que se entienda qué es una caloría, un edulcorante y toda la variedad de aspectos que se señalan como negativos en los nuevos etiquetados”.

 

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