Paloma Fernández Peña /Estudiante de Comunicación.
Actualmente presta su servicio social en el Área de Incidencia Mediática del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría SJ.
Te has preguntado, ¿Qué implicaciones tienen las cosas que hacemos, vemos y/o consumimos a diario en internet?, ¿hasta qué punto acciones como revisar la cuenta de alguien más con motivos de vigilarle, o publicarle contenido ofensivo o denigrante, se pueden volver una forma de violencia denunciable?
Esas y otras acciones, hoy se identifican como violencia digital. Tan solo en 2020, 16.1 millones de personas en México denunciaron vivir ciberacoso, de acuerdo con datos del Módulo sobre Ciberacoso (MONCIBA) del INEGI. De esa cifra, el 55.9% de las víctimas fueron mujeres. Es decir, 9 millones de mujeres mayores de 12 años usuarias de internet vivieron acoso cibernético. En ese sentido, el género es uno de los factores que agravan la violencia tanto en el espacio físico como en el digital, por ello, activistas y defensoras de derechos humanos han centrado su lucha en la promoción de medidas de seguridad y la prevención, así como en la legislación en un terreno todavía desconocido.
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En el informe titulado La violencia en línea contra las mujeres en México, coordinado por la colectiva feminista Luchadoras MX, se expone que 66% de las mexicanas mayores de 15 años han vivido alguna forma de violencia a lo largo de su vida.
La violencia digital contras las mujeres se define como los “actos de violencia de género cometidos instigados o agravados, en parte o totalmente, por el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), plataformas de redes sociales y correo electrónico; y causan daño psicológico y emocional, refuerzan los prejuicios, dañan la reputación, causan pérdidas económicas y plantean barreras a la participación en la vida pública y pueden conducir a formas de violencia sexual y otras formas de violencia física”.
Es importante señalar que este delito se divide en trece tipologías que son interdependientes y en muchas ocasiones se habilitan entre sí.

Sobre quiénes ejercen estas violencias, según datos del MONCIBA 2020, de los hombres víctimas el 54.9% su agresor fue otro hombre y en el 13.7%, fue una mujer; mientras que en las mujeres víctimas, 53.2% fueron violentadas por hombres y 18.6% por otras mujeres. Es decir, en ambos casos, el principal perpetrador, en más del 50% de los casos donde se puede identificar el sexo del agresor, son hombres.
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Las organizaciones colaboradoras del informe La violencia en línea contra las mujeres en México insisten en que no existe la información oficial suficiente del problema de la violencia digital en el entorno mexicano, acotándose solamente a estadísticas de ciberacoso. Esto impacta, por ejemplo, en las legislaciones contra la violencia digital hacia las mujeres, al no contemplar otras violaciones a derechos humanos como a la privacidad, a la intimidad, a la libertad de expresión, al acceso de la información y al acceso a la justicia.
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La violencia digital contra las mujeres es una realidad que trasciende al entorno offline, ya que como lo exponen en este informe, estos ataques pueden, y suelen, escalar de la pantalla al espacio físico.
Para prevenirlas, conoce tus derechos como internauta y como persona. Puedes acudir a la Policía Cibernética, o a organizaciones defensoras de derechos digitales en México y Latinoamérica como:
- Luchadoras MX
- R3D – Red en Defensa de los Derechos Digitales
- Social Tic
- Son Tus Datos.org
- Derechos Digitales A.L.
