El cambio tecnológico en el mundo

Aricel Arturo Monroy Martínez Estudiante de Psicología  El ser humano es un ser social, por lo tanto, siempre se encuentra […]

Aricel Arturo Monroy Martínez

Estudiante de Psicología 

El ser humano es un ser social, por lo tanto, siempre se encuentra en acción y relación con los demás y su entorno. Es verdad que en los últimos años ha existido un crecimiento brutal en cuestión tecnológica, lo que ha traído consigo importantes cambios en todo el mundo; añadiendo los avances obtenidos en  materias como la medicina, las comunicaciones y la ingeniería. Todo esto nos lleva a pensar que la era tecnológica ha llegado para quedarse, inclusive desde un enfoque científico como lo es la tecnociencia.

Tomando en cuenta lo anteriormente señalado y el que la tecnociencia permanecerá entre nosotros comienzan a surgir ciertos cuestionamientos sobre ella. Es verdad que nos permite una adquisición de conocimientos inimaginable años atrás y que facilita  las comunicaciones, sin embargo, el que haya existido y exista un gigantesco crecimiento tecnológico, no significa que gracias a ello hayamos crecido como seres humanos, o que haya traído de la mano el crecimiento de nuestros valores, nuestra conciencia o nuestra responsabilidad social y comunitaria.

Si de algo estamos seguros es del gran poder que brinda la tecnología. Lo más coherente sería que este poder otorgara mayor seguridad, una utilidad beneficiosa, un bienestar general, energía vital e incluso una plenitud en cuestión de valores. Pero bien dicen que un gran poder, conlleva una gran responsabilidad, y la realidad es que el ser humano moderno no se encuentra preparado para utilizar de manera correcta ese poder, es riesgoso pensar que siempre estará latente una parte de la humanidad que tendrá acceso a estos grandes avances tecnológicos y a las funciones que de estos se desprendan.

A esto debemos agregarle que los seres humanos no somos completamente autónomos, nuestra libertad se encuentra constantemente vulnerable al ser expuesta en situaciones donde el inconsciente, las pulsiones y necesidades primarias, pueden determinar nuestro actuar en un momento determinado. En este sentido, una de las principales causas de dificultades en el mundo actual es la necesidad (no consciente) a seguir construyendo metodología y tecnología de forma que ayude a las personas, pero que, a su vez, condicione su vida social e intrapersonal.

Otro problema persistente en la actualidad es que anteriormente en nuestra historia, los humanos buscábamos recibir únicamente lo que la tierra nos puede proporcionar, lo que permite, sin forzarla. Y conforme fueron avanzando los años, buscamos sacarle jugo a absolutamente todo lo que podíamos de la naturaleza, deseando un crecimiento ilimitado, pero un crecimiento limitado a costos naturalmente excesivos. Por otro lado, nos encontramos con que la gente ya no cree en que algún día logren vivir en un mundo feliz, el sueño dorado de lograr la utopía parece estar cada vez más y más lejos, añadiendo la contradicción y el paradigma actual en el que las personas viven hoy en día. Por un lado, son consientes de que el importante avance tecnológico no nos hace mejores especies y por el otro, tampoco están dispuestos a renunciar a la amplia gama de beneficios que la tecnología ofrece. Pero ¿qué es lo mejor? No es como que nos encontremos en la búsqueda de regresar a las cavernas y también es cierto que nuestro entorno no se va a transformar de un día para otro. Así que, lo que debemos hacer es aminorar la marcha, ir más despacio, es cierto que tal vez no podamos cambiar nuestro paisaje, pero si podemos cambiar la forma en que lo vemos y a partir de ahí crecer como humanidad.

 

 

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