Natalia Hernández Cancino
Estudiante de Ingeniería en Biotecnología
El cerebro humano es un órgano principal y muy complejo que forma parte del sistema nervioso central. Es el encargado de controlar funciones vitales del cuerpo y todo lo relacionado con conductas, emociones, sentidos, pensamientos, movimientos y razonamientos. Por tanto, tiene relación directa con el estrés. El estrés es definido por la Organización Mundial de la Salud como el conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción; algunos autores mencionan que es una respuesta natural y de vital importancia para la supervivencia de los individuos. No obstante, en el acontecer diario dejó de presentarse de forma natural y empezó a ser la manifestación de cargas excesivas de los individuos, siendo el responsable de múltiples enfermedades y trastornos mentales.
Tipos de estrés
Existen dos clasificaciones de estrés. La primera, el estrés agudo o estrés físico, es aquel que se presenta ante una situación agobiante y logra poner en jaque de inmediato el equilibrio armónico del organismo, es decir, la homeostasis. El estrés agudo es temporal y no produce efectos secundarios. Sin embargo, el sistema nervioso central participa de manera global en el mantenimiento de la homeostasis, involucrando algunas áreas con funciones específicas reguladoras.
Durante la respuesta al estrés, se activan dos tipos diferentes de circuitos en el SNC. Para el estrés agudo, se involucran esencialmente respuestas en la médula espinal, así como el circuito simpático-adrenal o parasimpático. Las señales de este tipo de estrés entran por el tálamo, el cual es el puente sensorial entre el medio ambiente y el medio interno.
Por otro lado, el estrés crónico es causado por demandas y presiones durante periodos de tiempo prolongados. El estrés crónico mantiene al cuerpo en un estado constante de alerta, lo que conduce a un desgaste físico y emocional significativo. Aquí el SNC activa el circuito largo (estructuras supraespinales), y se ven involucrados el hipotálamo, centro integrador y orquestador en donde diversas señales convergen. Es en este sitio donde los procesos regionales del cerebro le indican al organismo que genere cierta conducta, que produzca ciertas hormonas, que se quede a la expectativa o que huya de la amenaza; el sistema límbico y la corteza cerebral. La respuesta efectiva ante este evento afecta la parte motora y la endocrina. La primera hace referencia al efecto en la unidad muscular, debido a la función predictora del cerebro, y la segunda es el efecto en el eje HPA que, por medio del hipotálamo se encarga de la respuesta neurohormonal, con incremento de la producción y liberación de glucocorticoides. Estos últimos son hormonas esteroides que desempeñan un papel fundamental en el metabolismo y la respuesta inflamatoria del cuerpo.
Estrés crónico
El estudio del estrés crónico ha recibido enorme atención en la última década debido a su elevada asociación con enfermedades crónicas, como por ejemplo la depresión, cefaleas, enfermedades metabólicas (obesidad/diabetes tipo 2), cáncer, enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoide e hipertensión arterial, por mencionar algunas.
Algunos estudios empíricos en el área de neurociencia reportan niveles elevados de estrés crónico y alteraciones neurobiológicas en jóvenes y adultos con experiencias traumáticas en la etapa prenatal y desarrollo temprano.
Estrategias personales para manejar el estrés
- Administración del tiempo: Comprender pautas básicas de administración del tiempo reduce la tensión y estrés.
- Actividad física: Recomendado por expertos en la salud debido a ser una forma de manejar un grado excesivo de estrés, ya que los ejercicios aumentan la capacidad cardiaca, reducen el ritmo cardiaco en reposo y sirven como distracción mental,
- Apoyo social: Las investigaciones demuestran que el apoyo social modera la relación con el agotamiento.
- Biorretroalimentación: Consiste en la medición electrónica de los procesos orgánicos, como la frecuencia cardiaca y la tensión muscular.
- Terapia centrada en “mindfulness”: Este programa de intervención psicológica enfatiza la prevención del distrés emocional dentro del proceso de adaptación al estrés crónico. Este tipo de intervención psicológica ofrece entrenamiento en la reducción del estrés crónico, la respuesta de relajación y la modificación de los patrones cognitivos autodestructivos, facilitando el desarrollo de emociones positivas (Garland, Gaylord & Fredrickson, 2011). Asimismo, permite el desarrollo de un estilo de vida saludable con la intención de promover la calidad de vida del paciente (Moscoso, Reheiser & Hann, 2004).
El estrés es una respuesta a las tensiones que se nos presentan en el transcurso de la vida. Existen múltiples estrategias para el control y regulación del estrés; es importante reconocer la que más nos ayude e implementarla en nuestro día a día.
Bibliografía:
Córdova, D. G., Flores, E. N., García, R. R., & Salvador, J. C. R. (2013). Estrés ¿qué pasa en el cerebro? Ciencia UNAM. Recuperado el 31 de agosto de 2025, de https://ciencia.unam.mx/leer/249/Estres_que_pasa_en_el_cerebro
Rodríguez-Fernández, J., García-Acero, M., & Franco, P. (2013). Neurobiología del Estrés Agudo y Crónico: Su Efecto en el Eje Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal y la Memoria. 54, 472–494. Recuperado el 14 de septiembre del 2025 de https://doi.org/10.11144/javeriana.umed54-4.neac
Moscoso, M (2014). El estudio científico del estrés crónico en neurociencias y psicooncología. Universidad de Lima. Recuperado el 31 de agosto de 2025, de https://www.redalyc.org/pdf/1471/147137147003.pdf

