Cristian Morales
Estudiante de Contaduría y Estrategias Financieras
De rimbombantes actitudes me fui enamorando. Sus muestras de afecto, descrito por ella como “amor apache”, fueron tomando forma de algo bello. Inusual acto el de aceptar con tal facilidad el estar a su lado. Nuestro tiempo juntos, aunque significaba felicidad representaba la definición de lo prohibido y de imposible. Los caminos nos unieron, nos separaron para juntarnos una vez más y finalmente dejarnos elegir si continuar juntos o tomar un atajo para adelantar al otro, siempre en el mismo camino, pero nunca en el mismo lugar. De ojos brillantes y sonrisa apagada, las noches con ella saben a deseo y el deseo sabe, por voluntad propia, a las noches con ella. Añoro verla, oírla, amarla, pero en el momento en que nuestras miradas se cruzan lo que llama en mi ser es el deseo de hacerla mía. Tengo que decirle, por si algún día uno de los dos decide tomar el atajo, que mis días con ella son tan mágicos como la fuente de la magia.

