Luisa María Caballero Cortés
Literatura y Filosofía
Ante un mundo ferviente de sombras,
un destello apenas perceptible teme desaparecer.
Sólo, e incluso antes de combatir, desespera,
sucumbe, se deja envolver por la perfidia.
Las lágrimas y sonrisas vacías su refugio formaron,
mas el implacable tiempo, cruel y despiadado,
colmó de confusión aquella máscara de cristal,
tornando la fragilidad en una prisión.
La realidad, tan certera, se esfumó
al sentir la presencia de una duda feroz,
añadiendo al reflejo de aquel pobre resplandor
el vacío de la incertidumbre, de la negación.
Su verdad, custodiada por el olvido, es incapaz de volver,
pero en la bastedad de los recuerdos perdidos,
la inocencia trae consigo el anhelo de libertad,
salvando la imagen ya borrosa que se alejaba del espejo.
Trató de alcanzar la respuesta, de dejar atrás el dolor,
sin embargo, al sentirse aún en el laberinto
y aceptando el castigo, entre espejos y cristales
descubrió a quien nunca se había ido.

