Columba Enríquez Rivera
Arte contemporáneo
En el siglo XXI es increíble la cantidad de información y contenidos a los que tenemos acceso. Las investigaciones están a un clic de encontrarse, los tutoriales se encuentran en videos de máximo 15 minutos en YouTube e inclusive hay casos donde Google se vuelve consejero en decisiones de fiestas o viajes. Sin embargo, este efecto del internet es un arma de doble filo, pues somos los usuarios, los únicos mediadores entre la variedad de temas disponibles y nuestra salud mental.
Por todo eso, hoy debemos tener precaución con los mensajes que vamos obteniendo de las redes, pues a pesar de que la situación pandémica ha ido mejorando y poco a poco vamos regresando a la presencialidad, todavía hay una gran parte de nuestras vidas que se estará desarrollando mediante las computadoras y celulares, ya sea por salud o practicidad.
La pandemia nos demostró el gran alcance que tiene las plataformas, pues fue a través de ellas como la mayoría tuvimos contacto con amistades y familiares, de forma que es lógico que se haya incrementado el uso de éstas y con ello, el número de temas que se abordan. De entre toda esa gama de posibilidades que tenemos para elegir, es nuestra responsabilidad con nosotros mismos (por estabilidad emocional) el seleccionar los contenidos que nos hagan sentir motivados, felices y activos.
El impacto que tienen sobre nosotros las cosas que consumimos es tan grande como el comentario de una persona a la que admiramos. Es mejor llenarse de comentarios positivos y post que nos inspiren a superarnos; evitar seguir a personas que viven una “vida perfecta” es una buena opción. Lo que se muestra en redes es solamente lo que los usuarios desean compartir, no siempre es real; también es mejor ser crítico al momento de darle follow o like a una persona, pues quizá podría esconder en “humor” actitudes con discursos discriminatorios.
De igual forma, las posibilidades de levantarse de buen humor y con ganas de seguir una vida en pandemia incrementan si te rodeas de influencers que compartan, ya sea, desde una buena receta que quieras probar, hasta algunos life hacks de cómo sobrevivir la vida en el confuso mundo del SAT. Además al relacionarnos con perfiles que tengan este tipo de temas llegaremos a más sitios así, pues el algoritmo entenderá que estamos interesados en eso y será más fácil filtrar los contenidos que realmente nos interesan y suman.
Es así como podemos concluir que, en orden de mantenernos en un estado de paz para seguirnos adaptando a este mundo donde el COVID ha llegado para quedarse, es esencial que mejoremosnuestra manera de navegar en la red y relacionarnos.

