Feminismo: una lucha conmigo misma (Parte 5)

Kathya Tzompantzi López Comunicación Ser mujer nunca ha sido fácil, sin embargo, no fue hasta que me volví feminista que me di […]

Kathya Tzompantzi López

Comunicación

Ser mujer nunca ha sido fácil, sin embargo, no fue hasta que me volví feminista que me di cuenta que es casi imposible. Hasta que me volví feminista fui capaz de reconocer el mundo en el que vivía y el mundo que me esperaba. 

Crecí en una sociedad que, desde pequeña, me dijo qué debía vestir y qué no; qué colores debían gustarme; a lo que debía jugar como a  la cocinita o las princesas. Al ir creciendo, me dijeron cómo debía comportarme, hasta donde debía llegarme la falda, cuándo era adecuado opinar y cuando debía quedarme callada. Me enseñaron que debía darme a respetar porque a esa edad a los chicos  se les altera la hormona,  incluso los deportes que debía practicar. Tengo dos hermanas y mientras ellas practicaban ballet, yo practicaba tiro con arco quedando siempre sucia, requemada, sudada y escuchando comentarios como “¿y no te preocupa hacerte espaldona o que te crezcan los brazos”? “que horribles tienes las manos” “¿por qué no practicas algo más femenino?”.

Ahora, mientras curso mi formación universitaria, he podido ser testigo del mundo laboral en el que deberé abrirme paso, un lugar donde si tienes éxito no debe ser demasiado o debe ser menos que el de un hombre para no amenazar su carrera y éxito profesional. 

Vivo en un constante estado de alerta, no salgo a la calle sin algo que me haga sentir protegida, mis llaves, un gas pimienta y, como último recurso, el tenedor que uso para mis comidas en la universidad. Estoy harta de ver en cualquier medio (el noticiero, los periódicos, las redes sociales) las palabras feminicidio, secuestrada, violada y que se cuestione la credibilidad de las víctimas por el simple hecho de pertenecer a un sexo o identificarse cierto género. Que las mujeres son solo un cuerpo, hasta que se trata de decidir sobre ese; su cuerpo.

Me han hecho sentir que, por el hecho de nacer mujer, inmediatamente soy culpable de algo. 

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