Feminismo: una lucha conmigo misma (Parte 6)

Kathya Tzompantzi López Comunicación Ha sido un camino largo y exhaustivo, he sentido un huracán incontrolable de emociones: tristeza, alegría, vulnerabilidad, rabia, […]

Kathya Tzompantzi López

Comunicación

Ha sido un camino largo y exhaustivo, he sentido un huracán incontrolable de emociones: tristeza, alegría, vulnerabilidad, rabia, mucha mucha rabia. Me he encontrado en mi habitación leyendo sobre feminismo hasta las tres de la madrugada para conocer lo mejor que pueda aquello de lo que me considero parte, he hecho nuevas amigas y me he llevado muchas sorpresas de muchas personas a mi alrededor (tómese como buenas o malas). He pensado lo que he hecho bien y en lo que debo mejorar, he discutido con familiares, amigos, personas del internet que ni siquiera conozco, incluso he dejado de discutir porque a veces pienso que no tiene sentido, también he discutido conmigo misma. Porque creo que de eso se trata, es un proceso de deconstrucción puro y duro de todo lo que creí conocer.

Volverme feminista fue un acto de salvación. Fue un despertar abrupto de un sueño en el que creí que todo era normal cuando en realidad todo era una pesadilla. Y dolió, aquel golpe de realidad; dolió. Y ahora, con ya un par de años de proclamarme feminista pido ser más fuerte, más valiente, más sorora, poder gritar aún más alto en cada oportunidad que tenga, no volverme a callar aún si tengo miedo. Y seguir en esta lucha con mis hermanas; todas nosotras, hasta que no nos falte ni una.

Tenemos que estar listas para pelear, porque de no estarlo, el silencio nos matará.

Tomada de @MujerSororaa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio