Por: Alejandra Barroso
En la actualidad, no es muy difícil encontrar a un adolescente checando a cada rato sus redes sociales como por ejemplo: Instagram. ¿Cierto? Quizá muchos de nosotros usemos esta red social porque en los últimos años se ha puesto de moda, pero la pregunta es ¿por qué?
Hay estudios que han comprobado y afirmado que esta red social se ha vuelto famosa gracias a que, en ella, encontramos una manera adictiva de postear fotos en donde se refleje como vivimos cada momento de nuestras vidas. Sin embargo, no siempre lo que vemos es lo que en realidad está pasando en el día a día de las personas que seguimos.
Antes de que les cuente más a cerca de este tema, primero es necesario saber a grandes rasgos qué es Instagram y para qué es usada. Instagram es una red social creada por Kevin Systrom y Mike Krieger, originalmente, para dispositivos IOS (Apple). Esta es una aplicación para subir fotos y vídeos, en la cual, sus usuarios pueden aplicar efectos fotográficos como filtros, marcos, similitudes térmicas, áreas subyacentes en las bases cóncavas, colores retro, y posteriormente compartirlas en la misma red social.
Los post más comunes en Instagram son fotos de gente, literalmente. Todos los días y a todas horas se publica un autorretrato de un usuario de Instagram. Sí, las famosas “selfies” son las protagonistas en las últimas noticias de cada una de nuestras cuentas.
Podemos ir caminando por la calle, manejando en el carro y hasta incluso en la escuela, voltear a un lado y simplemente, ver a una persona sacándose una selfie que después -en la mayoría de los casos- va a ser subida a Instagram con su respectiva “quote”. Todo ello, con el fin de presumir distintos aspectos, o bien, matar el aburrimiento entreteniéndose con los “likes” y comentarios que en tan pocos segundos logran conseguir.
Por lo general, las “selfies” se caracterizan por ser fotos en donde las personas que se autorretratan deben salir “guapos o guapas” para que así, reciban comentarios de halago hacia su persona y puedan sentir una satisfacción personal y, en cierto punto, una autorrealización, porque esto quiere decir que son admirados por parte de sus “followers”.
Fragmento del texto publicado en nuestra edición 77, disponible en los revisteros de la Universidad.
