
Paola E. Haiat
Ellas piensan que es una máquina, pero los grandes ojos que observan a la humanera se ponen en blanco mientras la inseminación artificial se lleva a cabo.
Todo es falso, pero a ellas les sabe a verdad. Es su vida cotidiana, que se repite infinitamente. Hace meses que viven el mismo lapso, sin sentirlo. Conectadas a una máquina que controla sus impulsos y sus pensamientos. Incluso sus actos, aunque ellas piensan que están decidiendo. Hasta que un día su cuerpo no puede más, hasta que encuentran una salida del juego. Y su cuerpo queda inservible, listo para ser cortado y puesto en una bolsa negra.
Es una obsesión y él está consciente de eso. Contratar una sexoservidora sería más práctico, pero está cansado de las robots que tan tranquilas cumplen fantasías. Esta es su fantasía más grande, que ellas no pueden hacer realidad. Vive con muchas mujeres a la vez. Por las noches incluso, algunas veces, se atreve a tocar a su esposa, que piensa que trabaja en un proyecto para su empresa.
Esto es ciencia, se dice. Usa la reclutadora de la fábrica, claro. Después convierte a mujeres comunes dispuestas a someterse a un examen médico en bellas durmientes a las que conecta a un juego que lleva años creando. Un mundo ficticio donde ellas se mantienen entretenidas con historias falsas mientras él lleva sus cuerpos al límite. Las penetra, sí, pero la palabra violación nunca cruza su cabeza. Porque todo lo que hace es medir las posibilidades de concepción en un ambiente contaminado, es una pieza fundamental para su campo de trabajo. “El hombre del año”, así lo nombró una revista de ciencia. El hombre del año merece esto.
Las toca, claro. Ellas no dicen que no, entonces no pasa nada. También tienen malos pensamientos, lo ha visto. Hay mujeres que piensan todo el tiempo en sexo encerradas ahí, él les hace un favor satisfaciéndolas.
Hoy una de ellas se ha arreglado con lo mejor que tiene, después de que en su fantasía ha sido elegida para ser madre. Este es su escenario favorito, la emoción que tiene esta chica cada vez que le toca despertar con la notificación en su celular de que encontrará al amor de su vida es uno de sus días favoritos, incluso si lo ha vivido una docena de veces ya. Entra con tanto entusiasmo al punto de encuentro, que él empieza a excitarse. Una mujer le explica lo de la inseminación artificial, ella parece confundida. Estaba esperando al amor de su vida, le dice. La mujer se disculpa, pero le habla de todas las ventajas de una inseminación, parece tener sentido lo que le dice, como siempre. Él se empieza a bajar la cremallera, porque en cuanto le sea introducida la pipeta será a él lo que sentirá. La desnuda sobre la mesa y mira esa carita pálida con ternura.
Empieza a tocarla mientras pone saliva en sus dedos y deja que se escurra sobre su cuerpo. Está a punto de penetrarla cuando escucha un ruido.
Voltea para ver a su horrorizada esposa parada en la puerta, con los ojos saltones y la cara llena de terror. Eso lo excita todavía más, por lo que voltea con una gran sonrisa y empieza a caminar hacia ella.
****
El contenido del presente texto es responsabilidad del autor y no representa las opiniones de la Coordinación de Difusión Universitaria.
