Las Guardianas del Río Metlapanapa

Sofía Méndez Constantino Estudiante de Derecho El río Metlapanapa se encuentra en el municipio de Huejotzingo, Puebla, y es un […]

Sofía Méndez Constantino

Estudiante de Derecho

El río Metlapanapa se encuentra en el municipio de Huejotzingo, Puebla, y es un afluente que históricamente ha sido fuente de vida para las comunidades nahuas de Zacatepec, Cuanalá, Ometoxtla y Nextetelco. Sin embargo, en los últimos años este río se ha convertido en escenario de lucha debido a la grave contaminación que amenaza tanto al ecosistema como a las formas de vida de quienes habitan en sus alrededores.

Los principales agentes responsables de esta situación son las autoridades municipales y estatales, incluidos regidores, el presidente municipal, la policía estatal y la Guardia Nacional, quienes han permitido y en ocasiones resguardado la descarga de desechos industriales en el río. En particular, el entonces alcalde Joel Lozano aparece como un actor clave en la autorización de estas prácticas. A la par, diversas empresas del corredor industrial de Huejotzingo participan directamente como emisoras de contaminantes. Entre ellas se encuentran Portatex, Seamless, Triton, Skypue, Pecaltex, Hidra Textil, Karden Oliver, Cerillero Atlas, Grupo Rey Imperial, Lupinni by OTT México, Draexlmer, Thyssenkrupp Presta, Ajenix, Multiaceros, Espintex, Neptuno, Aunde México, Skyfelt, Titan Textil, Stone Lav, Concours Mold, Posco Mesdc, Productos Químicos Industriales, Tae Global Foods, Ero Metrón y Autopartes y Pinturas.

Las descargas de estas empresas han introducido al agua sustancias altamente dañinas como arsénico, plomo, mercurio, benceno, níquel, cianuro, cloroformo, etilbenceno y cloruro de metileno. Estas toxinas no solo deterioran la calidad del agua, sino que ponen en riesgo la salud de la población y la biodiversidad. En consecuencia, los pueblos nahuas que dependen del río se ven directamente afectados: sus tierras agrícolas, su alimentación y su acceso a un ambiente sano están comprometidos.

Frente a esta realidad, han surgido voces de resistencia encabezadas por mujeres que se han convertido en símbolo de defensa territorial: Gloria Tepale y Zenaida Xochihuila, conocidas como las guardianas del río. Ellas representan la lucha de las comunidades contra el despojo y la contaminación, organizando movilizaciones, bloqueos y denuncias para exigir que el agua del Metlapanapa no se convierta en un vertedero industrial, sino que continúe siendo fuente de vida.

El trabajo de las guardianas no es únicamente un acto de defensa ambiental, sino también de protección cultural y comunitaria. La defensa del río es la defensa de la cosmovisión indígena, en la que el agua no es mercancía, sino un ser vivo que garantiza la continuidad de los pueblos.

Como sociedad y comunidad universitaria sí es posible contribuir a esta problemática social apoyando estas luchas desde la visibilización de sus demandas, la difusión de información veraz, la exigencia a las autoridades de un manejo responsable de los recursos naturales y el consumo consciente que evite sostener industrias altamente contaminantes. Además, participar en iniciativas ciudadanas que promuevan el cuidado del agua es una manera concreta de solidarizarnos.

Para concluir quisiera agregar que el caso del río Metlapanapa revela una confrontación entre intereses industriales y la defensa de la vida. Mientras los agentes económicos buscan reducir costos a costa del medio ambiente, comunidades como las nahuas, encabezadas por mujeres valientes, se levantan para recordarnos que el agua es un bien común y un derecho humano irrenunciable.

Fuentes de consulta:

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