PARTES ENCERRADAS/CREACIÓN LITERARIA

AUTOR: Raymundo Acevedo Hernández Contaduría y Estrategias financieras   Estoy en la esquina de mi cuarto, con la luz apagada […]

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AUTOR: Raymundo Acevedo Hernández

Contaduría y Estrategias financieras

 

Estoy en la esquina de mi cuarto, con la luz apagada y el teléfono encendido reflejando mi rostro, son las dos de la mañana y aún sigo riendo con tus historias, siento que estoy a tu lado contemplando esa alegría contigo, me hace falta verte, imaginar que estamos tomados de la mano viendo las formas de las nubes en el cielo azul. Me encanta escuchar tu voz por el parlante a alto volumen porque siento que forma una silueta de tu ser, como si representara tu alma. Me hace falta estar en el café donde nos conocimos. No fue el lugar donde nos vimos por primera vez, lo sé, pero ese viejo establecimiento tiene algo especial, ahí pude ver la persona que eres, me enamoré de ti.

Escribí:

“Aunque el sol se oculte por las nubes Sigue siendo la envidia del sol

Canta mientras los vientos sean fuertes Sonríe, aunque llueva

Baila mientras truene Ríe sin sentir el frio

Pero nunca dejes de ser feliz Porque mientras el sol se esconde Tú puedes brillar en su lugar”.

Fue simple, recuerdo tu rostro iluminándose por una pequeña letra, como ver un paisaje recién descubierto.

Sigo contando los días para verte, parecen eternidad, se crea una guerra entre los sentimientos y la paciencia, no hay ganadores, solo muertos. Pero prefiero ser optimista, como tú me has dicho, “que son unos días más”, tu seguridad y paciencia me han enseñado lo que nunca aprendí antes. Sin embargo, no puedo negar tu ausencia, cada minuto en el rincón de este vacío, solitario y oscuro cuarto tiendo imaginar que estas aquí. Cada día te mando un mensaje diciéndote que te quiero o perdóname si te marco en la madrugada, parece un reloj de arena, lento, que se mueve grano a grano.

No quiero pensar pesimista, lo bueno llega a pasos, complejos o largos, pero al final llega y cuando nos volvamos a ver, de la misma forma que te vi en ese local, me deslumbrarás y matarás mis dudas de un golpe, así son los sentimientos.

Lo único que me impide verte es esta burbuja frágil, creada por egoístas, si tan solo hubiera previsto tal anomalía hubiera disfrutado más cada momento, pero es tarde, hay una pausa, los planes están en espera, nuestro querer en una cajuela. Aquellos egoístas fueron crueles para separarnos del amor, pero el mundo sorprende y cada día es una lección para vivir el presente. Al menos estuve contigo antes de la tragedia, no hicimos una gran cena o viajé como en las películas románticas. Dos corazones latieron al mismo tiempo el último día donde pude ver sueños en tus pupilas…

Mis sentimientos seguirán intactos, aunque solo te escuche en un teléfono en este oscuro dormitorio. Si corremos, caminamos o brincamos lo haremos juntos.

Me despido, te quiero cada día que pasa, lo digo mucho de madrugada, lo sé, pero cada día es como si fuera la primera vez, fuiste la mejor coincidencia de todas.

 

 

 

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