Ser Dios en el patio de juegos

  Paola E. Haiat Los dos grandes ojos se enfocan un poco más en la humanera. “Papi, ¿qué es esto?” […]

 

Paola E. Haiat

Los dos grandes ojos se enfocan un poco más en la humanera.

“Papi, ¿qué es esto?”

La voz lo descoloca. Tira todos los papeles al suelo mientras voltea a ver su pequeña tallándose los ojos.

“Es un juego, mi amor. Tu madre ya te dijo que no debes bajar aquí”.

Pone los papeles en su lugar. Intenta cargar a su hija en brazos, pero ella se empeña en entrar. Las pantallas muestran a cada mujer, una de ellas agonizando. Apaga todos los monitores desconectando la fuerte de energía.

“¿Quiénes eran ellas?”

“Ya te lo dije. Es un nuevo videojuego que papá está intentando crear”.

“Pensé que habías estudiado algo de medicina, ¿qué tiene eso que ver con esto?”.

“Vamos arriba, mamá debe estar preparando algo delicioso. Papá está trabajando y no le gusta que lo molesten”.

Su esposa baja y mira a su hija con desaprobación. Traga saliva, sabe muy bien que Ricardo ha intentado mantener esto alejado de ellas.

“Clara, te he dicho mil veces que no bajes aquí, que papá está ocupado”.

“No pasa nada, ¿verdad, princesa? No vas a volver a hacerlo, ¿cierto?”.

Ella asiente, dudando. Su madre la toma con fuerza del brazo y ella se queja. Sin embargo, no se opone cuando sube las escaleras a rastras.

Ricardo vuelve a conectar las pantallas, meneando la cabeza. Una menos en la lista. La tacha mientras la pantalla se pone en negro. Son los primeros tres meses, y aunque está a punto de buscar más mujeres para ser inseminadas en ese ambiente tóxico, empieza a creer que no lo logrará.

Conseguir voluntarias será más difícil. Ya nadie cree en la ciencia como antes, todos temen. Y hay razones para hacerlo.

Abre la puerta que conduce a la habitación contigua, donde tiene los cuerpos. Desconecta a la mujer sin pulso. Muerte cerebral una vez más. No deberían seguirse muriendo.

Empieza a cortarla en pequeños pedazos antes de ponerla en una bolsa negra. Menea la cabeza, pero repite en su cabeza: “todo esto es en nombre de la ciencia”.

 

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El contenido del presente texto es responsabilidad del autor y no representa las opiniones de la Coordinación de Difusión Universitaria.

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