Volkswagen como un salón de clases

Dhayana Salinas Padilla Estudiante de Ingeniería Mecánica Industrial ¿Te has imaginado tomar clases en una de las empresas automotrices más […]

Dhayana Salinas Padilla

Estudiante de Ingeniería Mecánica Industrial

¿Te has imaginado tomar clases en una de las empresas automotrices más grandes de México? Hoy, eso es posible gracias al programa dual entre la Universidad Iberoamericana Puebla y Volkswagen Group Academy México.

El programa dual que ofrecen en Ingeniería Mecánica Industrial es una puerta hacia otro mundo y nuevas oportunidades, es un camino a una de las experiencias más enriquecedoras, capaz de formarte y transformarte en un profesional dispuesto a aprender, trabajar y adaptarse eficientemente.

Como estudiante de primer semestre, enfrenté el obstáculo de la duda, esa constante pregunta ¿Y si…? Esos miedos convertidos en pensamientos que me mantenían despierta y con incertidumbre que, poco a poco, con las herramientas y el tiempo se transformaron en un ¿Y si…? positivo. Hoy ya no me pregunto qué pasaría si no logro seguetear o barrenar, hoy mi mente se cuestiona qué seguirá después, cuando aprenderé a utilizar nueva maquinaria y me emociona la idea del futuro.

La IBERO me ha brindado herramientas teóricas, fórmulas y prácticas que equilibran mi perspectiva con lo que el mundo necesita. Por su parte, en Volkswagen Group Academy nos forman con calidad de alto nivel, convirtiendo el taller en un laboratorio con una vista hacia mi futuro aun esperando a ser moldeado.

Uno de los aspectos más valiosos de esta experiencia dual fue darme cuenta de la responsabilidad que desarrollamos como ingenieros, el nivel de precisión al que debemos aspirar cuando, literalmente, cargamos vidas en nuestras manos. Comprendí como nuestras decisiones podrían afectar la producción de miles de piezas. En Volkswagen aprendí la importancia del detalle milimétrico, de la calidad y la logística que mantiene en movimiento y crecimiento una empresa de esta magnitud

Durante nuestra estancia este semestre tuvimos clases como introducción a la manufactura y trabajo básico con metales, donde aprendimos a cortar, barrenar, limar y detallar piezas de acero y lámina. La exigencia desde el día uno fue un golpe de realidad increíble que al inicio nos causó confusión. Sin embargo, después de realizar una visita a una nave de control de calidad, entendimos el porqué nuestra formación es tan rigurosa y lo costoso que puede ser un solo milímetro sin contar el daño que podría provocar.

Equilibrar la formación académica y la práctica ha sido todo un reto, especialmente al coordinar horarios de clases, proyectos y evaluaciones. Sin embargo, esta experiencia nos enseñó a confiar en nuestras capacidades y dar nuestro mejor esfuerzo desde el primer segundo. Porque una ingeniería no se aprende solo en libros y un salón, ni únicamente se fabrica en el taller. Se aprende cuando ambos mundos coinciden, y esa, quizá sea la mayor lección que Volkswagen me ha dado hasta el momento, que la ingeniería es técnica, pero qué es la técnica sin disciplina, precisión, visión y lo más importante pasión.

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