Angel Francisco Sánchez Machorro
Estudiante de Relaciones Internacionales
Visitar Espacio Cotidiano no es solamente visitar una exposición. Es adentrarse a unos de esos espacios en donde el arte no solo se observa, sino que también se escucha, se reflexiona y se recuerda. Es un laboratorio de arte contemporáneo que busca mirar aquello que ocurre en los espacios que compartimos en la vida diaria: las luchas, los cuerpos y las memorias que atraviesan a nuestra comunidad.
Inspirado en el texto “La invención de lo cotidiano” del jesuita Michel Certau, el proyecto entiende al arte como una forma de investigación y de encuentro. Desde esta base, los estudiantes, artistas y demás participantes de la comunidad universitaria exploran problemáticas sociales que suelen habitar fuera de los museos: el deterioro ambiental, la relación con el territorio, las historias de resistencia y las formas en que las personas defienden la vida.
Parte de la misión de Espacio Cotidiano implica llevar el arte más allá de sus fronteras. No quedarse únicamente en los espacios universitarios, sino generar flujos de diálogo con colectivos, artistas y comunidades. Es bajo este camino que el arte se convierte en una manera de activar la imaginación, abrir conversaciones y construir puentes.
De ese cruce nace Aliento ~ Semillas que florecen, una exposición que propone mantener viva la memoria de Tomás Pérez, Bety Cariño y Jyri Jaakola. Sus historias florecen aquí, no como historias y nombres aislados, sino como semillas que siguen germinando en las luchas actuales por el territorio, la educación digna y la defensa de la vida.
La exposición también se entrelaza con las exigencias de la Escuela Normal Rural de Teteles y del Movimiento Agrario Indígena Zapatista. En ese diálogo, las estudiantes de la normal comparten su mirada sobre la institución. Frente a la estigmatización que por años han marcado a las normales rurales, buscan mostrar una realidad en donde generan espacios educativos profundamente ligados a la tierra, a las lenguas indígenas y a la comunidad.
Es gracias a estas historias que recordamos a Tomás Pérez, a través de la voz de su hijo Guadalupe Pérez, quien, nos muestra un camino para comunicarnos con quienes ya no están mediante la poesía en lengua totonaca.
La estructura de la exposición busca acercarnos al diálogo. No se trata únicamente de mirar obras, sino de escuchar las historias. Las piezas se organizan para invitar a una escucha activa, y es el trabajo de los integrantes de Espacio Cotidiano lo que nos ayuda a conectar con las personas y los discursos abstractos de las luchas.
Este proyecto es posible gracias a la articulación con el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (IDHIE), que integra esta exposición dentro de la jornada Resistimos y florecemos. A través de este vínculo, los estudiantes lograron establecer contacto con los diferentes colectivos, partes de la exposición, y dialogar con algunos y algunas de sus líderes, nutriendo la narrativa que hoy habita el espacio.
Al final, Aliento ~ Semillas que florecen no solo nos recuerda a quienes han luchado por la defensa de la vida. También nos invita a habitar nuestros espacios a través del arte y a buscar maneras de crear memoria y comunidad con base a los espacios que compartimos.





