Luisa Fernanda Martínez Hernández
Estudiante de Literatura y Filosofía
Cuando pensamos en el folklore mexicano, muchas simbologías se vienen a nuestra mente, desde la comida deliciosa, los alebrijes, la catrina, los colores vibrantes, la música o como buen méxicano en algún festival de la escuela hemos visto a nuestros compañeros juntar muchos de estos elementos sobre todo al momento de bailar. Uno de los bailes más conocidos serían del estado de Jalisco, estos vestidos enormes, coloridos, acompañados de la música del mariachi que hace que quieras acompañarlos moviendo tu cuerpo al son del jarabe tapatío o el son de la negra.
En un campus como el nuestro que es tan grande, diverso, donde conviven estudiantes de diversos estados, edades y generaciones, las tradiciones mexicanas también encuentran un espacio para mantenerse más vivas que nunca, es aquí donde el grupo folklore de la Universidad Iberoamericana Puebla es uno de esos espacios; un lugar donde los estudiantes no entran solamente a aprenderse pasos de baile, sino que va mucho más allá, aprendes el sentido de la responsabilidad, te conoces a tu mismo en cada paso, haces amistades, dejas tus miedos atrás, conoces, entiendes y representas tu cultura con orgullo.
En la Universidad tenemos la oportunidad de acercarnos a este arte gracias a las presentaciones que se organizan al cuatrimestre. Para quienes las observan lo que les puede llamar la atención serían los vestuarios hermosos, enormes, con vuelo y colores radiantes, los movimientos realizados con las faldas o los brazos, los pasos que resuenan en todo el lugar, la coordinación que hay entre los bailarines y las grandes sonrisas que iluminan sus rostros. Detrás de cada presentación, hay momentos, recuerdos, historias, anécdotas que acompañan a cada una de las personas que forman parte de.
Para algunos de los estudiantes de nuestra comunidad el acercamiento al folklore comienza mucho antes de estar en la universidad, por ejemplo desde que son pequeños y lo bailaban; y otras personas si no lo habían bailado con anterioridad, al menos estaba en sus planes, pero situaciones como el lugar en el que vivían no había acceso a ese tipo de actividades y hasta su llegada a la Ibero tuvieron la oportunidad de entrar y aprovecharla.
“He aprendido bastante de México por medio de la danza, antes no sabía diferenciar de dónde era la música, ni de dónde eran los trajes, pero ahora cada vez que escucho algo de música, siempre le digo a mi acompañante: mira, está la sé bailar, es de…”
El folklore no solamente es danzar y vestuarios bonitos, gracias a su riqueza cultural se vuelve una forma de adquirir nuevos conocimientos. Un alumno nos comenta que para él el estado de Oaxaca tiene un significado muy especial y fueron justamente estos bailes los que lo acercaron al mundo de la danza, ya que es parte de su/nuestra historia como pueblo mexicano y cuando se baila un estado tan diverso como es Oaxaca se aprende mucho de sus usos, costumbres, tradiciones, y sones.
El baile folklórico también es visto como una forma de encontrarse a sí mismo, un lugar donde desahogarse, dejar de lado aquello que les estresa, y los pensamientos que te carcomen. Sin embargo, el estar en grupo también implica compromiso; una de nuestras entrevistadas dice que todos pueden acercarse pero que tiene que ser tomado en serio y darle la importancia que debe de para que todo salga bien y no se rompa la dinámica que se tiene dentro de él, pues implica responsabilidad, disciplina, y trabajo en equipo.
“El baile nos une y permite conocernos” Este tipo de arte practicado en una comunidad universitaria, no solamente reúne a personas interesadas en el mismo baile, sino que va creando una comunidad entre personas que fuera del espacio artístico probablemente puedan tener pocas cosas en común. Una de las integrantes lo describe como una oportunidad para convivir con personas que estudian otras carreras, tienen otros intereses, gustos, y puntos de vista.
La profesora titular del grupo Yessica Anahí Gonzáles Vázquez, quien forma parte del taller desde otoño de 2019, identifica precisamente que el adaptarse a las nuevas generaciones es uno de los mayores retos ya que cada generación llega con necesidades diferentes y ante ello ha aprendido la importancia de escuchar y ser más flexible.
Aunque el folklore es un baile considerado “tradicional” ella nos dice que es difícil definir qué es “lo tradicional” porque las expresiones culturales se encuentran en una constante transformación. “Como se baila ahora no se baila igual que hace apenas 50 años”… A pesar de todo, ella percibe que algunas expresiones que podrían considerarse “tradicionales” se están perdiendo y uno de los retos actuales está relacionado con la tecnología junto con la inteligencia artificial y aunque considera que pueden utilizarse a favor de la preservación cultural, si se usa de manera inadecuada ciertas experiencias pueden perderse.
Para los integrantes entrevistados, preservar las danzas significa conservar una parte de la historia, raíces, usos y costumbres de México. Pero preservar no significa que todo siga igual, somos seres humanos, estamos en constante cambio tanto individualmente como colectivamente. La profesora Yessica considera que las expresiones culturales cambian y que esas transformaciones pueden generar nuevas experiencias, donde el reto está en no dejar que estos cambios signifiquen olvidar por completo aquello de donde provienen, sobre estas declaraciones ella propone el: visibilizar, por medio de películas, libros y música de autores mexicanos como una opción para que las nuevas generaciones puedan acercarse a sus raíces, también considera que abrir espacios y realizar festivales de danza folklórica podría contribuir a que más personas conozcan más este tipo de expresiones.
El acercarse a las tradiciones no significa necesariamente que tengas que convertirte en bailarín, sino que puedes comenzar con observar alguna presentación, hacer preguntas, escuchar alguna canción que nunca habíamos escuchado, conocer la historia detrás de algún traje o alguna danza. Para los integrantes, lo importante es que más estudiantes descubran que el folklore es muy bello, divertido y un espacio para desahogarse, donde nos invitan a reflexionar que México es un país que tiene mucho para valorar y ofrecer. La profesora Yessica, tiene un mensaje más amplio: “La danza existe, vive y sobrevive y que todxs podemos ser parte de ella, ya sea bailando o consumiendo como espectador”
La preservación de una tradición no depende únicamente de quienes están sobre el escenario, también necesita de quienes observan, preguntan, escuchan, y tienen interés genuino por conocer e instruirse. La danza es mucho más que aprender pasos, es conocer historias, reconocer la diversidad de nuestro país y sobre todo el hacer comunidad. Por eso cuando le preguntamos a la profesora que espera dejar en quienes pasan por el grupo, su respuesta se resumen en una sola palabra: legado.










Alumnos entrevistados:
Danae Alarcón Piña
Vanessa Hernández Cervantes
Jaime Jiménez Sánchez
Titular del grupo:
Yessica Anahí González Vázquez
